Socios y amigos y una compleja agenda comercial pendiente.
Socios y amigos y una compleja agenda comercial pendiente.

Basándose en el contexto deficitario para Argentina en el comercio bilateral con Brasil, el gobierno logró imponer una agenda con el vecino país que amplía el espectro de las negociaciones que fueran iniciadas a partir del bloqueo a los autos argentinos.

El gobierno argentino no perdió la oportunidad de refrescar la queja por las medidas proteccionistas brasileñas que limitan la colocación de aceite de oliva, vinos, agroquímicos, medicamentos, línea blanca, cítricos, maquinaria agrícola, etc., y por la demora en habilitar a las empresas constructoras argentinas para que puedan participar de las obras para los Juegos Olímpicos 2014 y para el Mundial 2016.

Según la ministra de Industria, Débora Giorgi, esos obstáculos impiden exportaciones anuales por 7.000 millones de dólares.

Tras la liberación del ingreso de autos provenientes de Argentina por parte de Brasil, ambos países acordaron este martes mantener reuniones mensuales a fin de evitar decisiones unilaterales que perjudiquen el comercio bilateral.

En el encuentro mantenido este martes entre el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y el secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo brasileño, Alessandro Teixeira, las partes avanzaron en las negociaciones tendientes a liberar gradualmente las licencias pendientes.

Ambos Gobiernos acordaron fortalecer acciones dirigidas a promover el desarrollo productivo integrado y definirán una agenda de trabajo para los temas estructurales, con especial atención en los sectores sensibles y estratégicos para cada país.

En lo que respecta al licenciamiento no automático de las importaciones, las partes avanzaron en las negociaciones tendientes a liberar gradualmente las licencias pendientes.

Los Secretarios se reunirán próximamente con vistas a continuar los entendimientos y se comprometieron a asegurar una periodicidad mensual para las reuniones de la Comisión de Monitoreo del Comercio Bilateral.

En febrero, Argentina amplió de 408 a 557 los sectores industriales comprendidos dentro del régimen de Licencias No Automáticas de importación, medida que es reconocida por la Organización Mundial del Comercio.

Esto motivó una serie de reuniones bilaterales para coordinar acciones de comercio, hasta que en la segunda semana de mayo, Brasil impuso también una medida similar centrada en la importación de autos y autopartes, lo que frenó en las fronteras el ingreso a su territorio de unidades producidos en el país.

Luego de contactos telefónicos y de una reunión que la ministra de Industria, Débora Giorgi, mantuvo con el embajador Cordeiro, se acordó la instrumentación de reuniones a nivel de secretarios.

Como signo de distensión el jueves ambas naciones permitieron el paso de productos como gesto de reciprocidad, lo que permitió que los autos argentinos que se encontraban varados en la frontera pudieran pasar a Brasil.

Por el lado argentino, la contraparte pasó por los sectores del calzado, naumáticos y baterías.Esas medidas se dieron luego de que la ministra Giorgi manifestara su deseo de dialogar con su par brasileño Fernando Pimentel “siempre y cuando las restricciones sean levantadas”.

Pero el propio Pimentel aseguró que no habría un diálogo con condiciones, si bien destacó que entre ambos países “no hay ningún motivo para creer que va a haber una ruptura ni una guerra comercial".

"Tenemos relaciones extremadamente amistosas con Argentina. No hay ninguna guerra”, agregó Pimentel durante una rueda de prensa en Brasilia.

Este fin de semana, el principal asesor de asuntos internacionales del gobierno brasileño, Marco Aurelio García, negó que la presidente Dilma Roussef esté irritada y sostuvo que ella dejó que el tema sea tratado a nivel ministerial.

“Evidentemente, no nos estaba gustando que ese mecanismo de licencias no automáticas estuviera incidiendo sobre los productos brasileños. Pero, globalmente los productores brasileños sólo han ganado con Argentina”, dijo el funcionario en declaraciones a la prensa brasileña.

En 2010, el intercambio comercial bilateral rondó los 33.000 millones de dólares, con un déficit de poco más de 4.000 millones para Argentina, según cifras oficiales.

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