
La Universidad Nacional de Rosario instalará un laboratorio con apoyo de la Nación destinado al diseño de fármacos contra enfermedades neurodegenerativas. La nueva unidad estará a cargo de los mismos científicos que lograron inhibir al Parkinson.
Por primera vez, el país contará con un equipo interdisciplinario de científicos y técnicos que investigarán y diseñarán fármacos neurológicos en un edificio propio, lo cual posibilita que los medicamentos que devengan de sus hallazgos científicos, puedan ser concretados en el país, sin tener que recurrir o vender las patentes a laboratorios extranjeros.
Gracias al empeño de este equipo rosarino, todo el proceso –incluido el patentamiento de nuevas drogas– podrá realizarse en Argentina.
El equipo de investigadores que liderará la nueva unidad tecnológica está integrado por profesionales del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), los mismos que lograron uno de los avances más importantes para impedir el desarrollo del mal de Parkinson. El siguiente paso es el diseño del fármaco, que se vio interrumpido el año pasado por falta de fondos.
Mientras desde Alemania plantearon una oferta al equipo para continuar con las investigaciones y patentar el fármaco en ese país, el coordinador Claudio Fernández se empeñó en realizar el trabajo en Argentina y con patente nacional.
Ante la indiferencia de la industria farmacéutica local, Fernández logró que la Universidad Nacional de Rosario le cediera un espacio en el predio de La Siberia para que allí se construya un edificio para investigación y recibió el apoyo del Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación. En tanto, el gobierno provincial le ofreció un lugar en el futuro hospital que se construirá en la zona sur.
Se calcula que para marzo podría estar funcionando esa unidad científica, que será la primera del país para descubrimiento y diseño de fármacos y que se abocará al estudio de drogas que pueden evitar enfermedades, en especial las neurodegenerativas, y llegar hasta la instancia preclínica (la investigación en animales).
A la fase clínica, que involucra el estudio en humanos y la comercialización, la realizan empresas multinacionales, pero con patente argentina.
“Podremos diseñar fármacos que permitan por primera vez intervenir terapéuticamente en el mal de Parkinson”, explicó Fernández respecto de la investigación que revolucionó el tratamiento de esta enfermedad.
“Estudiamos una proteína que producen las neuronas para cumplir determinada función y que en algún momento, y por diversas circunstancias, comienzan a funcionar mal y a formar depósitos. Estos últimos degeneran las neuronas hasta que mueren y dejan de producir neurotransmisores que son vitales para la comunicación entre las distintas regiones del cerebro”, indicó el científico.
Hasta ahora, “se administra dopamina (lo que deja de producir esas neuronas), pero la terapia no termina de ser buena. Proponemos atacar el problema, evitar que la proteína forme esos depósitos que degeneran las neuronas”, continuó Fernández.
El estudio permitió a los científicos “entender” cuáles son las características que debe tener el medicamento para el Parkinson.
“Por primera vez es posible avanzar racionalmente con fármacos que tengan actividad biológica. El socio lógico debería ser la industria farmacéutica, pero acá no se puede”, afirmó el científico.
Con un grupo interdisciplinario formado por biólogos estructurales, moleculares, celulares, biofísicos, especialistas en química combinatoria y resonancia magnética nuclear trabajarán para el descubrimiento y el diseño de fármacos.
“Se harán pruebas sobre animales invertebrados que generen Parkinson, como la mosca de la fruta. El proceso llevará entre 5 y 8 años, pero valdrá la pena”, concluyó Fernández.
Fuente: La Capital
