
El secretario de Seguridad provincial, Horacio Ghirardi, desestimó este martes las denuncias de apremios contra un menor en Cañada de Gómez al sostener que “no hay un solo elemento que amerite alguna decisión contra algún policía”.
En declaraciones a Rosario 12, el funcionario provincial adhirió sin cuestionamiento alguno a la versión policial: “Estuve mirando los informes y sé que el juez le tomó declaración al chico y su familia y tengo entendido que habrían revertido la opinión de un primer momento”, dijo.
“Pero el joven está golpeado en todo su cuerpo –insistió el periodista–, la madre señaló que tiene hematomas en un ojo y varias lesiones”
“Eso no es lo que está planteado en el informe médico, sino un estado fruto de una ingesta de alcohol”, sostuvo el funcionario.
Consultado sobre el origen de su versión, Ghirardi primero se refirió a “la investigación de la justicia” y a los “informes de los médicos que lo atendieron”. Sin embargo, cuando el cronista le pidió que especificara lo expresado en dichos informes, el secretario de Seguridad se excusó: “No los tengo en mi vista”, y luego se desdijo: “Repito lo que me transmite el jefe de la seccional y el jefe de policía de la provincia”.
“¿Usted le preguntó al jefe de la policía de Cañada de Gómez – cuyo personal está objetado y denunciado por brutalidad– qué es lo que había pasado?”, se sorprendió el cronista.
“Bueno –respondió el funcionario– el jefe dice lo que objetivamente dicen los expedientes”.
La víctima, un chico de 17 años, narró días atrás el calvario por el que atravesó con sus propias palabras: "Me llevaron en la chata de la policía, me esposaron, y me daban la cabeza contra la chata. Mucha gente vio eso. También me pegaban piñas en la nuca, me hacían agachar la cabeza y me pegaban. Cuando llegué a la comisaría, en el calabozo había un montón de policías esperándome: «Hijo de puta», me gritaban, y me pegaban con los palos".
“Se imagina usted –le señaló el periodista a Ghirardi– que un menor de 17 años tiene en una localidad como Cañada de Gómez todo para perder, denuncia a los propios policías con los que sin dudas se cruzará en más de una esquina… ¿Qué tiene para ganar ese chico con esa denuncia? ¿Evitar el reto de su madre por una borrachera?”
“No lo sé –contestó el funcionario–, pero le repito, no todas las denuncias de los casos de violencia policial resultan de la manera que esperamos”.
