En la presentación del libro Periodismo con valores, de la Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos (Fadiccra), el ministro de Trabajo Carlos Tomada señaló que “este libro es la conjunción de un proceso de transformación social, la ejemplaridad de los trabajadores en defensa de sus fuentes laborales y la sanción de la Ley de Medios”.
En el colmado auditorio del recuperado Hotel Bauen, al jefe de la cartera laboral lo acompañaron Juan Diego Turraca, presidente de la federación, y el secretario de Empleo Enrique Deibe.
En la jornada final del Primer Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado, que se desarrolló el pasado fin de semana en las instalaciones del hotel que administran sus propios empleados en pleno centro porteño, llegó el turno de las disertaciones más destacadas del encuentro, que logró reunir a un verdadero abanico de experiencias de comunicación comunitarias desarrolladas en diferentes provincias argentinas, a las que se sumaron representantes de Brasil, Chile, Bolivia y España.
Periodismo con valores
Cerca de las 18 del sábado 10, y con los pasillos del Bauen repletos de comunicadores, estudiantes y curiosos, el titular de Trabajo, uno de los responsables de los grandes cambios que se produjeron en materia de apertura laboral en los últimos años, volvió a ingresar al salón principal donde 48 horas antes había dejado inaugurado el Congreso, en este caso para presentar un libro que mucho tiene que ver con el Ministerio que conduce desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003.
“Este es el ejemplo de trabajadores que lucharon por su fuente laboral creando empresas o recuperándolas; y comprendiendo que no es la riqueza –como nos vivieron diciendo– la que genera trabajo: es el trabajo el que genera riqueza”, comenzó analizando Tomada, para luego destacar que “sin lugar a dudas, dentro de toda la gama de posibilidades de formas asociativas de experiencias comunitarias, la cuestión de generación de puestos de trabajo forma parte de uno de los objetivos de la Ley de Medios, y es indudable que la plena puesta en marcha de esta ley, como va a ocurrir, va a generar nuevas oportunidades de puestos laborales, como viene realizando el Gobierno”.
Al término del sentido discurso del ministro, todos los integrantes de Fadiccra que se encontraban en la sala subieron al estrado para registrar el emotivo momento y flanquearon a Tomada, mientras los flashes ametrallaban a ese nutrido grupo humano que copó el escenario. Enseguida, y encendiendo una gran sonrisa en el rostro ya feliz del titular de la cartera laboral, atronó en las paredes del viejo y querido Bauen un espontáneo y más que gráfico cantito que, al mejor estilo cancha, contagió a propios y extraños: “Traigan al gorila de Clarín, para que vea, que este Pueblo no cambia de idea y lleva la bandera de la Autogestión”.
“Esto es compromiso, esto es vocación”
Previamente a las palabras de Tomada, y antes del sentido y escueto discurso del secretario de Empleo de la Nación Enrique Deibe, el presidente de Fadiccra, Juan Diego Turraca, se encargó de enumerar con orgullo y emoción las batallas libradas y ganadas por sus compañeros de ruta, las historias que en definitivan le dan forma y sentido al libro ya encionado.
“En estas páginas –señaló el representante de la cooperativa que produce el Diario de La Región, de Chaco, con el flamante libro en alto– van a encontrar historias como la de El Independiente de La Rioja, que hace más de cuarenta años se constituyó en cooperativa. O como la del Diario del Centro del País, de Villa María (Córdoba), que se volvió a levantar luego de que los trabajadores impidieran la quiebra y aun después de que un incendio destruyera su taller y sus rotativas. Pero también la experiencia de los muchachos de La Masa que, cansados de trabajar bajo explotación laboral e intelectual, decidieron crear, sin más recursos que los conocimientos y las ganas de sus integrantes, un espacio propio, que derivó en Redacción Rosario. Eso es compromiso. Eso es vocación”.
Un gurú en patas y con sombrero de disco rígido
En primer turno, y pese a los cansados ojos de la mayoría de los presentes, el gurú del software libre Richard Stallman dio una de sus amenas y sólidas charlas en las que promueve la no utilización de programas privativos (como el sistema operativo Windows) en las computadoras, incluyendo las que reparte el gobierno nacional a través del programa Conectar Igualdad, al cual criticó y rebautizó como "Condenar a maldad".
El programador yanqui, que se caracteriza por brindar sus disertaciones descalzo o enfrascado en su uniforme de San Ignucio, un predicador de la libertad del ciberespacio con aureola de disco rígido incluida, se encargó de dejar en claro que apuesta a la libertad de software a la vez que señaló sus diferencias con Linus Torvalds –creador del núcleo Linux– y el código abierto.
“Cuando me llaman el padre del código abierto, mando cartas al sitio responsable explicando que si es así, se trata de un caso de inseminación artificial sin consentimiento alguno y utilizando esperma robada”, tiró entre un coro de carcajadas el personaje de Stallman, y terminó de meterse a la audiencia en el bolsillo cuando, a la hora de contestar preguntas del público en los papelitos que le acercaban, leyó en voz alta y con mucha ironía: “En éste me piden que vaya cerrando el discurso porque hay que darle paso al próximo panelista”. Una verdadera oleada de risas y aplausos cerró la participación del principal referente ideológico del software libre.
Lo legal y lo legítimo
El próximo panelista, al que hacía alusión el yanqui Stallman, fue ni más ni menos que el otrora cuestionado Eugenio Zaffaroni. El juez, que se tomó un buen tiempo para dialogar mano a mano con los integrantes de las distintas cooperativas que impulsaron el congreso, fue sinceramente ovacionado por la gran concurrencia que se agolpó para presenciar su oratoria, antes y después de la misma.
El magistrado de la Corte Suprema se refirió a los finos límites entre “lo legal y lo legítimo”, y al lazo que existe entre las corporaciones y el control social. “¿Los dictadores aprendieron a hacerse invisibles? Quizá. Hoy no tenemos un autoritarismo como el de entreguerras”, comenzó explicando el jurista, y añadió: “No es el poder político el que controla a los medios, sino medios que controlan al poder político. Y el que no se sube al discurso de los medios es desacreditado. Lamentablemente, muchos se suman a esa lógica por miedo o por oportunismo. Ni el miedo ni el oportunismo son buenos para la construcción democrática”.
El puntapie inicial
El cierre del Primer Congreso Internacional de Periodismo Autogestionado, que fue organizado por la cartera laboral y un centenar de medios de todo el país, dejó la sensación de que se trató del punto de partida que dificilmente tenga una bandera de llegada en el horizonte. Atrás quedaron la irreverente exposición de la boliviana María Galindo, del colectivo Mujeres Creando, que subió al escenario con una edición del diario Clarín hecha pedazos y cuyos manojos distribuía al grito de: “¡Quiero ser chola! ¡Quiero ser mujer! ¡Tanto me cansé de hacerte la cama y la comida que ya no quiero hacerte el amor!”, así como las palabras de Victoria Donda, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados; la intervención de Diego Saravia, desarrollador del sistema operativo Ututo, un GNU/Linux criollo; la ponencia de Alejandro Piscitelli, filósofo especialista en nuevos medios, y la disertación vía teleconferencia del italiano Franco Bifo Berardi, quien renovó la teoría de la comunicación desde sus prácticas en radios libres.
Durante todo el encuentro se realizaron mesas redondas, paneles, talleres, impresión de diarios a la vista de todos, clases libres gratuitas y una feria dedicada a la comunicación popular, todas actividades desarrolladas bajo el techo del Hotel Bauen.
Fotos: Javier García Alfaro
