
El 8 de octubre es el cumpleaños de Juan Domingo Perón. Pero esta fecha, como casi todo en su vida y su obra, está signada por la polémica: ¿fue realmente ése el día y el año de su natalicio? ¿Cuándo y dónde nació, y qué importancia tienen estos datos?
“He nacido en la pampa y tengo el extraordinario orgullo de sentir dentro de mí algo de ese gaucho legendario que luchó por nosotros” escribió el presidente Perón, el 25 de octubre de 1953 en el Libro de Oro del Museo y biblioteca justicialista que inauguró en Lobos, en su "casa natal" declarada monumento histórico.
Aquel día, aniversario de la ciudad, la muchedumbre colmó las calles y hubo un gran desfile, el intendente lo declaró "hijo ilustre y dilecto de Lobos" y Perón habló desde el balcón de la Municipalidad.
Según las crónicas, manifestó haberse criado entre los paisanos y haber nacido en “una humilde estancia de estos pagos”, algo incongruente con la oficialización de su "casa natal" en el centro de Lobos.
Medio siglo después, en cuyo transcurso la casa-museo fue clausurada, saqueada, devuelta a sus propietarios y reexpropiada para volver a ser monumento nacional, una encendida polémica enfrentó a vecinos, cronistas y autoridades de Lobos con los de Roque Pérez, localidad distante unos 30 kilómetros, al otro lado del río Salado, pues el Dr. Hipólito Barreiro, quien fuera médico y embajador de Perón, sacó a luz documentos y testimonios cuestionando que Perón hubiera nacido en Lobos, en aquella casa, y en la fecha que se daba por sentada.
En su libro Juancito Sosa, el indio que cambió la historia (2000), Barreiro afirma que Perón nació en un modesto rancho que se conserva hoy como museo en Roque Pérez, demuestra que aquel predio fue adquirido en 1893 a nombre de su madre, y explica que el niño fue anotado con dos años de retraso, acudiendo al Registro Civil y a la parroquia de Lobos porque todavía Roque Pérez no existía, y la localidad más cercana era Lobos.
¿Qué dicen los documentos? En la partida de nacimiento de Juan Domingo sólo figura como declarante el padre, Mario Perón, y en la fe de bautismo sólo figura la madre, Juana Sosa, y aún no se habían casado.
Recién en 1901, en el acta de su matrimonio, lo reconocieron como hijo de ambos. Estos datos tenían que disimularse para que pudiera acceder a la carrera de oficial del Ejército, y es lo que hizo la abuela paterna, doña Dominga Dutey.
En la solicitud de ingreso al Colegio Militar no se presentaron los documentos, invocando el pretexto de que estaban en el establecimiento donde cursó sus estudios anteriores, que se hallaba intervenido.
Doña Juana Sosa, hasta donde se sabe, era de pura ascendencia indígena: su madre Mercedes Toledo, oriunda de Azul, era tehuelche o aoniken según sostiene gente de esa etnia; y su padre, Juan Ireneo Sosa, de estirpe quechua, nació en Guasayán, Santiago del Estero, y fue puestero en una estancia cercana a Lobos. Cuentan que fue amigo de Juan Moreira, y es notable que tuvo un final parecido, hacia 1892, "en una pelea campal contra una partida de la brava policía de campaña".
Barreiro destaca en su libro los rasgos antropométricos de Perón: su corpulencia, los brazos cortos, la nuca recta, muy escasa barba, típicos de la etnia tehuelche.
Un diplomático y escritor español, Giménez Caballero, anotó que si bien "tuvo una formación exquisitamente europea", su fondo indígena se traslucía “en cierta oblicuidad fulgente de su mirada, cierta humildad de posturas, cierta gallardía brava… una agilidad mental de gaucho para adecuarse a situaciones y lenguajes populares".
El biógrafo oficial de Perón, Enrique Pavón Pereyra, describió a su madre como una "criolla de ley", que es lo que se creyó conveniente decir cuando él era presidente.
Perón se franqueó con sus amigos después, en el exilio. El Dr. Enrique Oliva recordaba una charla con John William Cooke y otros compañeros en Caracas, en la que se mostró orgulloso de su sangre india, y mencionó el caso semejante de otros presidentes, Urquiza, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen, aunque agregó: "mejor no zamarrear ramas de otros árboles genealógicos ilustres, porque todavía subsiste mucha pacatería hipócrita".
En 1954, bajo su gobierno, se reformó el Código Civil para equiparar los derechos de los hijos extramatrimoniales y él, defendiendo esa legislación, decía que "no hay hijos ilegítimos, sino padres ilegítimos".
Posteriormente, su amigo el empresario Jorge Antonio y su biógrafo Pavón Pereyra dejaron testimonios coincidentes. Perón grabó unas "confesiones" en Madrid entre 1972 y 1973, donde aclara que él nació en el campo en 1893, y que en su acta de bautismo se hizo a propósito un manchón de tinta para tapar la mención de “hijo natural”.
Sin embargo, ese borrón se diluyó con el tiempo y hoy se puede leer perfectamente en la copia que se exhibe en el museo de Lobos. Con el material de aquellas confesiones, Pavón Pereyra elaboró un libro titulado Yo Perón (1993), donde se cuenta que su madre era "una joven natural de Lobos, Juanita Sosa, con sangre india".
Otro libro, Yo, Juan Domingo Perón (1986) de los periodistas españoles Luca de Tena y Luis Calvo y el argentino Esteban Peicovich, editado en Madrid y en Buenos Aires, incluye el testimonio de la esposa de Peicovich, quien conoció a doña Juana y ella le contó ser “india de padre y madre".
El eminente doctor Puigvert, que operó a Perón en Barcelona, relata en su libro de memorias Mi vida… y otras más (1981), que el general le manifestó tener dos años más de lo que figuraba en sus papeles; y cuando, sorprendido por la negrura de su cabello, le preguntó si se teñía, él respondió: "Nunca. Tengo mucha sangre india en las venas. Total, por parte de mi mamá. En esta raza se da muy poco el cabello blanco".
Todo indica pues que Perón nació en 1893, y falleció cuando ya había cumplido los 80 años. En cuanto al día, sería el 8 de octubre, como consta en su partida bautismal y como él mismo lo consideraba, aunque de su partida de nacimiento surge que fue el día 7, quizás por un error material en el acta que se inscribió tardíamente. También parece evidente que nació en el campo, en aquella casa de la que fue propietaria su madre, aunque es posible que más adelante habitara la casa de Lobos.
Los ocultamientos y misterios en torno a su origen fueron consecuencia de prejuicios injustificables que él y los suyos tuvieron que sortear: una clave para interpretar la profunda raigambre popular de un hombre situado en el centro de la historia argentina, que ascendió a las más altas dignidades del poder sin olvidar su compromiso con los más humildes paisanos de esta tierra.
Fuente: Télam
