El Cristo de todos, con los brazos abiertos y bien cerca del cielo.
El Cristo de todos, con los brazos abiertos y bien cerca del cielo.

Río de Janeiro se viste de fiesta este miércoles para conmemorar los 80 años del famoso Cristo del Corcovado, un coloso de 38 metros de altura –erigido a 710 metros del nivel del mar– cuya imagen es adorada por católicos, ateos, ricos y pobres.

Los cariocas celebrarán el cumpleaños del Cristo en el Aterro do Flamengo, junto al Monumento a los Muertos de la Segunda Guerra Mundial, con más de 30 actuaciones musicales en las que se espera participen más de 50.000 personas.

Los espectáculos estarán centrados en la bossa nova, la que siempre cantó las glorias del monumento que ha sido elegido como una de las nuevas maravillas del mundo en un concurso mundial en el que también participó la Alhambra de Granada.

La estatua de 38 metros de altura, ubicada en el cerro del Corcovado, a 710 de altura, de 1,14 toneladas de hormigón, revestida por pequeños triángulos de piedra jabón, el material usado por Alejadinho en sus famosas esculturas de profetas, reina sobre la ciudad de diez millones de habitantes como una especie de ángel bueno que "abraza y proteje a todos sin distinción de estado social o de creencias religiosas", se ha escrito de él. Lo contemplan con simpatía ricos y pobres, creyentes y ateos, cariocas y extranjeros. Es el Cristo más ecuménico del mundo.

La famosa imagen, que no es ninguna belleza escultórica, pero a la que el amor de los cariocas ha convertido en la joya más preciosa de la ciudad, fue inaugurada el 12 de octubre de 1931 por el populista presidente de la República Getulio Vargas, tras ser construida con dinero recolectado espontáneamente por los cariocas. La idea fue del ingeniero y escultor carioca Héctor da Silva, a la que después se unieron varios artistas más. El proyecto original era que el Cristo tuviera el globo terrestre en la mano derecha y una cruz en la izquierda. Pero fue cambiado por un Cristo con los brazos abiertos en un gesto de abrazar a la ciudad, más laico y más de todos.

Show da Paz

El último espectáculo musical será el Show da Paz correrá a cargo de Daniel Jobim, nieto del cantante y compositor Tom Jobim. Después se cantará la Samba do Avião, con miles de personas sentadas en el suelo cantando a la vez que encenderán linternas y agitarán pañuelos blancos, pidiendo paz en una ciudad martirizada por la violencia del narcotráfico y el terror que domina en las favelas. Desde ahí el Cristo se contempla como un faro de esperanza en las noches de tiroteos. La luz amable del Cristo "también nuestro" como dicen los favelados.

Esta mañana aviones sobrevolaron la imagen del Cristo esparciendo ráfagas de humo con los colores de la bandera de Brasil. No es solo la fiesta de Río, es la de todos los brasileños que cuando llegan a esta ciudad, que un día fuera la capital de la nación, su primera visita es al Cristo, desde cuyas alturas, como ha escrito el diario O Globo: "Todos los ciudadanos somos iguales, sin distinciones sociales, pues desde allí, no se advierten las diferencias".

Fuente: El País, de España
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