Más de 50 mil manifestantes, que piden la renuncia de las Fuerzas Armadas que controlan el país desde febrero pasado, fueron reprimidos ferozmente por la policía egipciana y la ola de protestas que se desató el último jueves ya se cobró 33 vidas.

En lo que fue la cuarta jornada de reclamos, la policía arremetió contra los manifestantes apostados en la emblemática plaza de El Cairo en otro intento por sofocar la protesta y vaciar el foro que dio voz a los egipcios que a principios de año derrocaron al ex presidente Hosni Mubarak, sucedido por la actual Junta.

Más de 50.0000 personas mantienen tomada la plaza, la mayoría de ellos llegados en grupos pequeños, lo que permitió que varias marchas procedentes de distintos barrios lograran penetrar hasta el lugar de la congregación para sumarse a la protesta, informó la agencia de noticias Europa Press.

Testigos dijeron que fuerzas de seguridad embistieron con porras y gases lacrimógenos para dispersar a los opositores temprano en la madrugada.

Imágenes televisivas captadas en el momento mostraron a centenares de personas repartidas entre el centro y los alrededores de la Plaza Tahrir, un número menor que el que colmó el centro de El Cairo este fin de semana.

Las protestas y enfrentamientos arrancaron el viernes con una manifestación contra las Fuerzas Armadas -que controlan temporalmente el país desde el derrocamiento de Mubarak, en febrero pasado- y se extendieron a varias otras ciudades, como Alejandría y Suez, en cuestión de horas.

El Ministerio del Interior egipcio dijo este lunes en un comunicado que al menos 22 personas murieron desde el inicio de la agitación.

Sin embargo, autoridades de morgues y activistas de la oposición dijeron que los muertos son al menos 33, y que hay decenas de heridos.

A una semana de las elecciones parlamentarias del 28 de noviembre, las primeras de la era post-Mubarak, los manifestantes exigen la renuncia del gobierno de transición y el establecimiento de una fecha -a más tardar en abril- para las elecciones presidenciales.

Los jóvenes denuncian asimismo que el Consejo militar utiliza los mismos métodos que el ex presidente Mubarak -quien debió renunciar el 11 de febrero pasado tras una cadena de protestas populares- y aseguraron que no saldrán de la plaza hasta que no se cumplan sus exigencias, según informó la agencia de noticias DPA.

El general Said Abbas, asistente al jefe del Mando Central del Consejo Supremo, indicó a la prensa que la población tiene el derecho a protestar, pero advirtió que no deberían dañar los intereses nacionales.

Además, aclaró que efectivos no armados están listos para proteger a los manifestantes en la plaza, si es que así lo desean.

También defendió la actuación de las fuerzas de seguridad y dijo que el ejército "no fue a Tahrir, sino que los manifestantes acudieron al Ministerio del Interior y nosotros debemos interponernos entre ellos y el Ministerio".

El Miniterio del Interior, sede de la fuerza policial odiada por las tácticas que empleó durante el levantamiento contra Mubarak, es el principal blanco de los manifestantes, que reclaman una reforma de esta fuerza.

Por último, Abbas aseguró que "las Fuerzas Armadas continuarán con sus planes de elecciones parlamentarias y de garantizar la votación", tras responsabilizar a los manifestantes de perturbar la vida cotidiana del centro de la capital y perjudicar los negocios de la zona.

El ministro de Cultura egipcio, Emad Abu Ghazi, anunció ayer su dimisión en protesta por la gestión de la cúpula gobernante de los enfrentamientos en la plaza Tahrir.

Abu Ghazi dijo a la web Al Ahram que "no dará marcha atrás en su dimisión" y criticó la actuación de los gobernantes militares durante los enfrentamientos.

Ante la continuidad de las protestas, la Unión Europea (UE) volvió a reclamar moderación a los egipcios, mientras que el Secretario General de la Liga Árabe, Nabil Al Arabi, remarcó que el derecho a sostener manifestaciones pacíficas en Egipto no debe ser vulnerado.

En medio de las manifestaciones, la cúpula militar emitió este lunes un "decreto de aislamiento político" que prohíbe participar en política a todos los que "corrompieron la vida política" del país, según informó la televisión estatal.

Los activistas habían reclamado al Consejo Supremo una ley para evitar que los acusados de corrupción puedan presentarse a los comicios, entre ellos miembros del partido desmantelado del derrocado Mubarak.

Desde que las revueltas obligaron la renuncia de Mubarak, Egipto está gobernada por una Junta Militar encabezada por el mariscal Mohamed Hussein Tantaui.

Pese a la creciente demanda ciudadana de que la autoridad sea traspasada a los civiles, los militares realizan maniobras que tanto los partidos políticos como los activistas interpretan como una estrategia para mantenerse en el poder e imponer las condiciones que les permitan mantener los privilegios anteriores a la caída de Mubarak.

El 28 de noviembre están previstas elecciones parlamentarias, pero no hay una fecha clara para las presidenciales, y no existen evidencias de que militares tengan prevista alguna fecha antes de finales de 2013.

Fuente: Télam
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