
Pablo Bilsky. Rajoy y Rodríguez Zapatero acordaron entregarles los últimos vestigios de democracia a los banqueros. Ni se notó que uno es de derecha y el otro "de izquierda". Ambos quieren ser empleados del mes de la Unión Europea y congraciarse con Mamá Merkel. Fue en La Moncloa: allí mismo, en 1977, se firmó el pacto que dejó impune al franquismo y hoy hace posible tanta obscenidad.
El presidente electo, Mariano Rajoy, y el presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, terminaron de abrochar la entrega de la soberanía popular en manos de los verdaderos dueños de Europa, los banqueros y su dura celadora, Ángela Merkel.
A diferencia de Grecia e Italia, donde los banqueros dieron golpes de Estado para ocupar ellos mismos el poder, sin intermediarios, sin el estorbo de la política, en España, Rajoy y Zapatero hacen denodados esfuerzos para convencer a sus jefes que ellos van a poder ajustar todavía más manteniendo la fachada democrática.
Durante el primer encuentro en el Palacio de la Moncloa tras el aplastante triunfo de Rajoy, se acordó la necesidad de otro ajuste presupuestario para el ejercicio de 2012, con el fin de cumplir el objetivo de déficit fijado por la Unión Europea para España en el 4,4 por ciento del PIB, lo que significará más recortes y más desempleo en el país que ya cuenta con el récord de personas sin trabajo: más de cinco millones.
El encuentro de este miércoles 23 se produjo en un lugar que está marcado por otro famoso pacto que significó la entrega de la soberanía y la hipoteca del futuro. Allí se firmó en 1977 el Pacto de la Moncloa, un pacto impunidad para los crímenes del franquismo. Allí se cercenó la posibilidad de buscar verdad y justicia.
La gran falacia de La Moncloa: siempre han tenido muy buena prensa los acuerdos económicos y sociales alcanzados por entonces, aunque hoy todavía se discute si la recuperación de España durante la década del 80 tuvo que ver con aquellos acuerdos.
Lo que resulta cada vez más claro y sólo las rémoras del franquismo se atreven a discutir, es que el afamado pacto de 1977 permite la impunidad de hoy, la falta de verdad y justicia, la falta de reparación para los familiares de los masacrados por el franquismo, muchos de los cuales yacen en fosas comunes como NN.
Cuando el juez Baltasar Garzón intentó abrir una investigación terminó investigado y expulsado. Semejante aberración sólo es posible gracias a aquel pacto de impunidad.
Pero la lucha de los organismos de derechos humanos nunca se detuvo. Por ejemplo, en junio de 2010, familiares de desaparecidos víctimas de la dictadura franquista y un grupo de artistas lanzaron una campaña para denunciar la impunidad sellada en La Moncloa en 1977.
Los efectos de ese pacto de impunidad están presentes hoy. El pasado es presente mientras no haya verdad y justicia, como muestra la heroica lucha por los derechos humanos.
El proyecto “Cultura contra la impunidad” denuncia el abandono político en el que se encuentran las víctimas del franquismo. En 2010 un grupo de artistas españoles filmó un video documental “para la recuperación de la Memoria Histórica”. Allí se narra la vida de 15 personas reales que fueron asesinadas de forma injusta tanto en la Guerra Civil española como durante la dictadura franquista, y cuyas familias siguen esperando justicia.
Participaron Pedro Almodóvar, Maribel Verdú, Hugo Silva, Juan José Millás, Carmen Machi, Juan Diego Botto, José Manuel Seda, María Galiana, Aitana Sánchez-Gijón, Miguel Ríos, Pilar Bardem, Almudena Grandes, Juan Diego, Paco León y Javier Bardem entre otros, con el objetivo de reivindicar “justicia” y una “auténtica política pública en materia de memoria”.
Seguramente las más de 100 mil familias de desparecidos víctimas del impune genocidio franquista habrán experimentado un sabor amargo este miércoles 23, al ver a Rajoy y Zapatero acordar, “en un clima de cordialidad”, en La Moncloa, un nuevo pacto de impunidad que liquida la democracia y echa una palada más de tierra sobre los muertos sin nombre. La democracia yace con ellos.
