
Entre los expedientes que el socialismo se apura por aprobar antes de que sus nueve magníficos del Palacio Vasallo pasen a la historia, se destaca el de concederle a la intendenta en ciernes, Mónica Fein, el poder de decidir unilateralmente el aumento de las tarifas del transporte urbano.
De la iniciativa original que proponía otorgarle a la sucesora de Lifschitz tales facultades por un lapso de 18 meses a partir de un desfasaje entre tarifa y costos operativos del 5 por ciento, la Comisión de Servicios Públicos avaló este miércoles una versión un poco menos grosera.
Pos modificaciones y si el Concejo Municipal lo aprueba este jueves, se le concederá a Fein la potestad de determinar el valor del boleto de transporte urbano de pasajeros por 12 meses y cuando el desfasaje antedicho supere el 10 por ciento.
La medida con la que el futuro Ejecutivo podría eludir uno de los elementos fundamentales de las reglas de gestión, tiene, según la versión oficialista, el fin de brindar seguridad al sistema de transporte, evitando situaciones que pueden complicar su funcionamiento.
En palabras del concejal oficialista, Manuel Sciutto, mediante la misma se “evitará que mes a mes, en una situación de inflación en el país, tengamos que discutir las modificaciones y los déficit que ésta provoca al sistema de transporte”.
El asco de Boasso
Sea por un año o año y medio, para la oposición la idea es inadmisible. El edil radical Jorge Boasso la calificó como un “golpe institucional”; para su colega del justicialismo, Diego Giuliano, supone“un reduccionismo inaceptable”.
Para el radical, cederle a Fein facultades para subir el boleto es una forma de "amordazar al próximo Concejo Municipal”.
“El miércoles se termina una mayoría automática en el cuerpo con once ediles oficialistas. Se viene un Concejo plural, multifacético, en donde nadie va a tener una mayoría holgada y todos estamos obligados a consensuar para que se aprueben los proyectos. Amordazar, atarle las manos al próximo Concejo, es una falta de respeto”, se explayó.
Boasso contó que la novedad le provocó “una revulsión personal”: “Esto nos sorprendió a los concejales, incluidos ediles de la comisión de Servicios Públicos, como Fernando Rosúa, que no tenía ni idea de esa iniciativa. Esto es grave. Es un golpe artero del oficialismo y quienes lo acompañan”, remarcó.
“No tienen ningún derecho a decirme a mí por qué no puedo discutir el aumento del boleto en el futuro. ¿Qué derecho tiene de decirle a los ediles que se incorporan la semana próxima que no están capacitados para analizar los aumentos? La única que estaría capacitada sería la intendenta. Concentrar el poder en una persona. Recuerdo el menemato. ¿A Fein se le ocurriría delegar una facultad suya al Concejo?”, se preguntó Boasso.
Socialismo jíbaro
Por su parte, el concejal justicialista Diego Giuliano, aseguró que lo que propone el Ejecutivo “es un retroceso institucional que no puede admitirse en Rosario”.
“La futura Intendenta pretende que el Concejo le permita aumentos a la carta”, reprochó, y recordó que “el Concejo Municipal tiene entre sus funciones legales la competencia para evaluar y, en su caso, aprobar los aumentos de tarifa del transporte urbano de pasajeros”.
“Por más que el Concejo delegue estas facultades, la delegación es nula porque se trata de competencias irrenunciables del cuerpo que representa al pueblo de la ciudad”, aseveró Giuliano.
Asimismo, agregó que “esta delegación de facultades para aumentar la tarifa del transporte urbano de pasajeros a la carta, es un reduccionismo inaceptable, y le diría que es inconstitucional porque significa transferir competencias que en sí mimas son intransferibles, por más que se haga una ordenanza o el Concejo así lo establezca”.
