Podría pasar, pero por ahora, no le moverán el piso al Libertador.
Podría pasar, pero por ahora, no le moverán el piso al Libertador.

Hacia el final de la última sesión del Concejo Municipal y luego de un fuerte debate en el que no faltaron gritos e insultos, la iniciativa privada de cocheras subterráneas en plaza San Martín tal cual fue propuesta por el Ejecutivo, fue rechazada por la oposición y deberá reformularse para volver a ser tratada.

El proyecto ingresó al Concejo a mediados de octubre con una declaratoria de interés municipal, pero había sido presentado al Ejecutivo local por el grupo transnacional con sede en España Ingeconser. Esto fue uno de los motivos que disparó fuertes críticas desde la oposición.

"Intentaron forzar que un pliego destinado a una iniciativa privada, que preveé una inversión de 80 millones de pesos, fuera considerado con las mismas características de una licitación pública", denunció la concejala Norma López del Frente para la Victoria (FpV).

Entrada la madrugada del jueves, después de que se aprobaran otros dos temas polémicos: la sesión de facultades para aumentar la tarifa del transporte y la urbanización de 488 hectáreas de Nuevo Alberdi, el último de los proyectos en el temario era la declaración de interés municipal de una de las iniciativas privadas presentadas para la ejecución, mantenimiento y explotación de un complejo de cocheras subterráneas en la céntrica plaza San Martín.

Dos empresas habían hecho su oferta: Ingeconser, desarrolladora del emprendimiento Ciudad Ribera, y la constructora local Lancer, vinculada a la firma de servicios financieros Unión Provincial.

La primera proponía un parking en dos niveles, con capacidad para 780 vehículos; la segunda una playa de 470 plazas. El expediente llegó al Concejo con un dictamen del Ejecutivo avalando la iniciativa de Ingeconser y los pliegos para licitar la obra.

El tema ya había disparado desavenencias y la oposición había planteado dos reparos: uno formal, relacionado con que estaba vencido el plazo para tratar el proyecto; y otro de fondo, ya que la propuesta preveía la explotación del estacionamiento por 35 años cuando la ordenanza de iniciativa privada no contempla más de 20.

Aun así, sobre las dos de la mañana, la socialista Clara García defendió la propuesta. Explicó las virtudes del proyecto "que prevé el doble de plazas y soluciona los ingresos por las veredas de enfrente sin extraer árboles", sostuvo. Y propuso no tratarlo como iniciativa privada (donde el desarrollador tiene más puntaje), sino aprobar los pliegos para licitar la obra.

Pero García casi no terminó su exposición. El radical Jorge Boasso explotó a los gritos: "Los puteé a todos, por la indignación y la furia que me causó ver el acto de corrupción que se pretendía consumar", reconoció horas después. "El pliego de la licitación era prácticamente una copia de la presentación de la empresa. Un traje a medida para entregarle la obra", disparó.

Después abandonó la sesión, pero las críticas siguieron. "El apuro del oficialismo para aprobar al proyecto fue injustificado y de total falta de transparencia —apuntó el concejal justicialista Diego Guiliano—. Por lo menos se cometieron tres irregularidades: se pretende tratar una iniciativa con plazo vencido, se plantea una explotación por 35 años cuando el tope de la ordenanza es de 20 y se pide aprobar sobre tablas una licitación para un proyecto de inversión por 80 millones de pesos, en la última sesión de un Concejo que se va. En cualquier lugar del mundo, son cosas que siembran sospechas".

En esa sintonía opinó la edila María Eugenia Bielsa (Encuentro por Rosario), quien habló de “irresponsabilidad” al referirse a la iniciativa sobre tablas.

Los concejales del Frente para la Victoria, Norma López y Arturo Gandolla, sumaron más objeciones. Advirtieron que la idea también carecía de estudios de impacto ambiental que estableciera "análisis de suelos, vibraciones y calidad del aire", entre otras cuestiones.

Finalmente, en una votación a mano alzada, se decidió volver el proyecto a comisión para que sea la nueva composición del cuerpo la que decida avalarlo o no.

El proyecto, favorito del municipio entre los dos pliegos presentados, contempla la construcción de una playa de dos subsuelos, con capacidad para 785 cocheras distribuidas en una superficie total de 20.000 metros cuadrados, los que incluyen boxes para autos, motos y bicicletas, además de locales comerciales.

La pretensión del Ejecutivo era comenzar a cavar en febrero. Ahora tendrá que encarar un proceso licitatorio y el tratamiento en un Concejo cuyo cuerpo ya no contará con la predisposición del actual, tan afín a los caprichos del oficialismo.

Fuentes: La Capital, Rosario 12
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