Sin nido para los carroñeros en el Congreso norteamericano.
Sin nido para los carroñeros en el Congreso norteamericano.

La iniciativa conocida como Enmienda Rubio –en honor a su autor, el lobbysta yanqui de los fondos buitres, Marc Rubio–, que buscaba bloquear los préstamos del BID y del Banco Mundial a la Argentina, fue finalmente ninguneada por el Congreso de EEUU que este sábado aprobó el presupuesto federal sin incluir tales sanciones.

El senador Marc Rubio es un republicano del estado de Florida –hijo de cubanos, furibundo anticastrista y, por ende, anti Chávez y sus amigos– que el mes pasado presentó esta enmienda en el Congreso, un tanto insólita porque se ocupaba exclusivamente de la Argentina, como si fuera un asunto central para Washington en medio de la catarata de problemas que debe afrontar la administración de Barack Obama.

En su proyecto, Rubio exigía que el secretario del Tesoro norteamericano “ordene a los directores ejecutivos de los Estados Unidos en las instituciones financieras internacionales oponerse a los préstamos de dichas instituciones al gobierno de la Argentina, hasta que el mismo concrete un avance sustancial con respecto al repago de sus deudas”.

La presentación fue saludada con algarabía por los muchachos de la American Task Force, que desde hace años buscan sacar tajada del default argentino. “La negativa del gobierno argentino para repagar sus deudas pendientes se ha extendido en demasía. La Argentina no puede continuar evadiendo sus responsabilidades financieras y esperar que las instituciones financieras internacionales, de las cuales los Estados Unidos son un contribuyente principal, continúen prestándole dinero”, afirmó a mediados de noviembre, cuando se propuso la enmienda, Robert Raben, director de American Task Force Argentina (ATFA).

Entre los lobbistas que operan para la ATFA se cuentan al ex subsecretario de Comercio de Bill Clinton, Robert Shapiro, y la ex embajadora norteamericana en la ONU, Nancy Soderberg, que utilizaron su influencia para intentar persuadir a los legisladores.

En verdad, el Tesoro norteamericano ya votó en contra de algunos préstamos a la Argentina en el BID y el Banco Mundial. En una entrevista, poco después de reunirse con la Presidenta Cristina Kirchner en Cannes, Obama explicó que su gobierno debía votar negativamente por “un pequeño asunto técnico”, dado que las instrucciones que recibían indicaban que debía hacerlo así “si queríamos apoyar al BID”. En realidad, lo que ya circulaba era un proyecto impulsado por una subcomisión del Parlamento que proponía que Estados Unidos no aumentara los fondos destinados al BID en tanto siguiera otorgándole préstamos a la Argentina.

Sin embargo, en el último crédito concedido por el organismo para “Mejoramiento de barrios” a principios de este mes, Estados Unidos cambió de postura y votó a favor porque se consideró que era para ayudar a sectores carenciados, con lo que quedaba fuera de la prohibición. Con la “enmienda Rubio”, los fondos buitres buscaban asegurarse a través de una ley que la Casa Blanca votara siempre en contra hasta que Argentina se resignara a sentarse a negociar con ellos.

El gobierno argentino ya había recibido cartas de los bloques tanto demócrata como republicano de la Comisión de Finanzas del Parlamento norteamericano en las que le adelantaban que no aprobarían ni la enmienda ni el proyecto impulsado en la subcomisión.

Esas iniciativas equiparaban el criterio que actualmente utiliza Estados Unidos con los organismos que reconocen a Palestina como Estado –como sucede por estos días con la Unesco–, a los que les quita todo financiamiento. Con todo, hasta último momento no existía la certeza absoluta de que así sucedería.

Lo llamativo fue que durante el debate del presupuesto se trató el tema del BID y del Banco Mundial. Acordaron aumentar los fondos norteamericanos para fomentar el desarrollo y la recuperación de las economías, tal como se había resuelto hacer en las reuniones del G-20, pero ni se tocó el caso argentino. “Esto vendría a demostrar que los fondos buitres tienen más capacidad de lobby en algunos medios y grupos argentinos que en el propio Congreso de los Estados Unidos, donde sus iniciativas no consiguieron ningún eco”, se congratulaban en el Gobierno.

Más allá de cómo puedan votar los representantes de Estados Unidos en el BID de aquí en adelante, se evitó que el Congreso norteamericano diera una señal de rechazo a las políticas que lleva adelante el gobierno argentino.

Fuente: Página 12
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