"Todo el Estado será refundado". Así lo dijo el primer ministro griego, Lukas Papademos, en medio del caos desatado luego de que el Parlamento aprobara el programa de ajuste que recortará salarios y pensiones; e implicará el despido de 165.000 empleados públicos.
La medida fue acordada por la coalición de gobierno como condición innegociable para recibir el segundo paquete de ayuda económica, en medio de protestas populares y violenta represión policial.
El despido inmediato de 15.000 empleados públicos y de 150.000 hasta el 2015 desató la ira de los ciudadanos griegos. Las imágenes de la televisión griega mostraron numerosos focos de incendio en la calle y se podía ver claramente cómo el aire estaba completamente enturbiado por el humo. Sólo un grupo de la multitud se enfrentó con la policía. Otros portaban pancartas que decían "Alzamiento popular!", "Son ellos o nosotros!" y "No jueguen todo lo que hemos conseguido".
Desde temprana hora, la Policía reprimió con gases lacrimógenos a los manifestantes opositores concentrados frente al Parlamento.Las fuerzas antidisturbios se desplegaron en la emblematica Plaza Syntagma de la capital griega y dispararon también granadas aturdidoras contra más de 100.000 personas concentradas en el lugar, informó la agencia de noticias Europa Press.
En total, 45 edificios fueron incendiados durante los disturbios, entre los cuales se cuentan numerosas tiendas y entidades bancarias.
Las céntricas calles Panepistimiou, Stadiou, Athinas y Ermou, amanecieron en un estado ruinoso. Los últimos datos de los servicios hospitalarios hablan de 74 heridos entre civiles y policías.
Si bien eran necesarios sólo 151 votos, el ajuste logró 199 voluntades por lo que fue aprobado por amplia mayoría en un recinto donde hubo 278 legisladores presentes de un total de 300, informó la agencia de noticias DPA.
Los votos a favor para aprobar el ajuste procedieron de los socialistas del PASOK y el conservador Nea Dimokratia (ND), los dos principales socios del gobierno que preside el tecnócrata Lucas Papademos, así como algunos legisladores independientes.
Hubo 74 votos en contra de legisladores comunistas y de izquierda así como algunos disidentes de las filas conservadoras y socialistas y cinco abstenciones.
El presidente del Parlamento griego, Filippos Petsalnikos, tuvo que intervenir varias veces en el debate debido a los gritos e insultos que emitieron algunos legisladores durante la votación.
Atenas había acordado la semana pasada junto a los controladores financieros de la "troika" integrada por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) el nuevo y duro programa de ajuste.
La aprobación del paquete era condición para que los ministros de Finanzas de la UE pongan en marcha el próximo miércoles el segundo rescate económico por valor de 130.000 millones de euros.
Mientras esto sucedía, el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, aseguraba dentro del Parlamento que "la decisión no es entre sacrificio y nada de sacrificios en absoluto, sino entre sacrificios y otros inimaginablemente más duros".
Y agregó, a modo de advertencia para los diputados que debían votar, que el futuro de Grecia en el núcleo europeo estaba en peligro. "Cualquiera que quiera seguir en el euro y en la zona euro debe cumplir algunas normas", advirtió.
Y para rematar afirmó: "La ley debe aprobarse a medianoche porque el lunes por la mañana la banca y los mercados financieros deben recibir el mensaje de que Grecia puede sobrevivir y lo hará".
Más temprano, Papademos había pedido a los legisladores que voten a favor del controvertido plan de ahorro porque se trata de "una decisión de importancia histórica".
El jefe de gobierno mostró a la vez comprensión por la resistencia que los recortes dictados por los acreedores internacionales genera en la sociedad. "La falta de reconocimiento de los esfuerzos de los griegos y la constante crítica de algunos socios genera indignación entre los griegos", comentó.
Papademos, quien no pertenece a ningún partido, anunció además un nuevo sistema impositivo. "Todo el Estado será refundado", explicó.
El país, amenazado por la quiebra, se encontraba bajo una fuerte presión de los países dadores de fondos. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, había dicho que Alemania sólo iba a seguir ayudando si Atenas votaba el paquete y lo implementaba.
Fuente: Télam
