Penn: “El Reino Unido está mandando un mensaje intimidatorio”.
Penn: “El Reino Unido está mandando un mensaje intimidatorio”.

En una columna de opinión del diario británico The Guardian, el actor norteamericano, Sean Penn, volvió a criticar la negación británica a negociar por Malvinas, fustigó la presencia del príncipe William en las islas y fue durísimo contra la prensa británica, la que calificó de "irresponsable" y "corrupta" por "reesculpir" sus anteriores referencias al tema.

Sean Penn, en su carácter de Embajador itinerante de Haití, se reunió con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 12 de febrero pasado, luego de lo cual formuló declaraciones en la Casa de Gobierno.

Allí destacó "los esfuerzos diplomáticos" de la Argentina para iniciar negociaciones en relación a la soberanía de las islas Malvinas y calificó como "ridículamente arcaicos los enfoques que apunten a que continúe el colonialismo".

En una columna publicada este jueves en The Guardian, el dos veces ganador del Oscar, explicó que en aquella ocasión: “Sentí apropiado expresar mi creencia personal respecto de la necesidad de resolver diplomáticamente una convicción argentina, profundamente sostenida, sobre la soberanía, y a la cual se le estaba negando un foro internacional. Siendo un invitado en aquel país, cuya propia voz –en una inextricable posición británica–, ha sido nominalmente oída internacionalmente, me pareció respetuoso y cortés elevar un comentario”.

Agraviado por el uso que los medios hicieron de sus apreciaciones en aquel entonces, declaró: “Como ciudadano americano cuya posición ha sido puesta en cuestión por una maquinaria propagandística abiertamente corrupta y no diligente, muy de la prensa inglesa, mis palabras del 12 y 13 de febrero fueron, a pesar de constatar en una grabación de video entera, regurgitados en extractos flagrantemente manipuplados”.

Y disparó: “Esto es lo que hay que saber: el objetivo de re-esculpir mis aseveraciones por parte de un periodismo irresponsable es motivar nociones incendiarias respecto de una supuesta toma de posición mía en contra de quienes residen actualmente en las islas Malvinas/Falklands, que deberían ser deportados o sujetos al gobierno argentino”.

“No dije ni insinué ninguna de esas cosas”, aclaró; y especificó: “Cuando utilicé el término colonialismo arcaico no fue, como tan ubicuamente se mal informó, un llamamiento a la repatriación de los súbditos británicos, sino más bien, cuestionar el despliegue del príncipe William en el área de operaciones donde muchos padres y madres ingleses y argentinos perdieron a sus hijos e hijas. Al explayarse el príncipe en sus tareas de helicóptero en una isla-colonia de 3.000 habitantes, automáticamente acarrea el despliegue de máquinas de guerra”.

“Es difícil imaginar que no exista una correlación con el probable descubrimiento de reservas de petróleo offshore y que se esté mandando un mensaje intimidatorio preventivo a la Argentina”, sostuvo Penn.

Para el actor y activista humanitario, la disputa por la soberanía de las Islas, “no es una causa de izquierda pomposa, menos aún de una querella literaria de una centuria de edad; sino una causa moderna, tal vez más análogo a Sudáfrica que a la discusión sobre la reparación en Carolina del Sur”, ante la cual Penn conminó a reflexionar sobre “el reconocimiento mutuo de ambos países sobre este elusivo paradigma, cuando en la década de 1970, el Reino Unido y Argentina se involucraron sin prejuicios en negociaciones diplomáticas sobre el reclamo Malvinas/Falkland Islands”.

“No fue hasta que los Estados Unidos e Inglaterra apoyaron el golpe a Salvador Allende en Chile, y que un liderazgo militar opresivo en Argentina buscó distraer la atención de la apremiante situación de sus propios desaparecidos, que los esfuerzos diplomáticos se truncaron”, apuntó Penn.

“El Reino Unido se había comprometido auténticamente a resolver, vía discusión diplomática con la Argentina, (el reclamo de soberanía) hasta que los argentinos mismos fueron traicionados por su propio gobierno y por el firme apoyo a Gran Bretaña de un dictador que introducía ratas vivas dentro de genitales femeninos y picaneaba los testículos de los hombres en Chile, sólo por elegir una vida, identidad y liderazgos distintos”, sintetizó.

Cerrando con un sarcástico God save the Queen, Penn concluyó que el meollo de la cuestión es la negación rotunda de Gran Bretaña a retomar esfuerzos diplomáticos para resolver la situación de las islas.

Traducción: Soledad Massin
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