Emanuel Duarte -estando detenido- presenció las torturas con picanas eléctricas y submarino seco que sufrieron otros tres jóvenes en una comisaría de Florencia, del norte santafesino. Este lunes apareció muerto. Según la policía local fue un suicidio.
A raíz de la denuncia de torturas, el diputado provincial Eduardo Toniolli y el defensor general Gabriel Ganon, presentaron un hábeas corpus ante la Corte Suprema de Santa Fe cuya resolución fue emitida este martes. En este sentido la Corte desestimó el recurso de hábeas corpus.
«Lo que llama la atención es la celeridad con la que el juez Virgilio Palud en un rato resolvió que se trató de un suicidio, mientras exhibe una notable tardanza en responder por los casos de torturas denunciados», dijo Toniolli.
Según sus vecinos, Duarte que tenía 20 años, fue testigo de los tormentos a los que otros tres jóvenes fueron sometidos durante siete días.
«Al Ema Duarte lo vieron discutiendo el domingo con el policía Pablo Fantín (principal acusado por las torturas), a quien le gritaba que él no iba a quedar preso para cubrirlo y que si lo volvían a arrestar se iba a llevar puesta a toda la comisaría porque pensaba cantar todo», narró una vecina de la familia Duarte, y militante del Movimiento Evita, Mirtha Vallejos.
Duarte aparece en la mayoría de los relatos locales como víctima del tan remanido accionar policial de tener jóvenes que delincan para su propio beneficio. «Cuando lo detuvieron a Gómez (uno de los tres torturados), el policía Fantín le preguntaba por el arma y él decía que era del Ema Duarte, y le siguió pegando hasta que reconoció la propiedad del arma», recordó Vallejos.
«Lo raro no era verlo a Fantín en la casa de los Duarte, venía seguido a tomar mate, lo raro fue la discusión a los gritos ese día» señaló Vallejos. Curiosamente 48 horas después, el chico apareció muerto.
Las sospechas sobre el accionar en Florencia se repiten: el diputado Toniolli y el defensor Ganón recogieron testimonios de cinco muchachos que narraron una serie de apremios cometidos por personal policial.
Los jóvenes habrían sido picaneados, sometidos a «submarino seco» (bolsa en la cabeza), golpes y hasta vejámenes. El mismo relato tuvieron los que aparecen como víctimas a principios de mes con los otros dos, trabajadores en la cosecha, identificados como Orlando Romero y Angel Caraballo que dijeron que una comisión policial había llevado hasta un lugar donde estaban trabajando y los detuvieron con la intención de hacerlos responsables de una serie de delitos cometidos en la zona.
Estos dos cosecheros no se conocían con Roberto Valenzuela, Lucio Prieto y Martín Gómez, los otros tres que fueron detenidos a mediados de mes y sometidos a tormentos. Fueron procesados y permanecieron 7 días detenidos. Una de las víctimas denunció al suboficial Fantín como el que más participación activa tuvo en los hechos denunciados.
Fuente: Rosario 12
