Todo lo ocurrido en estos últimos días me hizo reflexionar algo: Esta es la misma rueda de siempre, en un país democrático como el que vivimos –pese a quien le pese– todos lo habitantes del territorio nacional estamos en nuestro derecho a manifestarnos del modo que sea, ahora yo me pregunto. ¿Por qué? Cuando cortan una calle para manifestarse ciudadanos que no tienen acceso a derechos inalienables y básicos como una vivienda digna, un trabajo, comida, una asignación universal por hijo, el derecho de mandar a su pibe a la escuela un sector de la sociedad los catalogó como negros, vagos, inútiles, ladrones y que quieren vivir de arriba y demás improperios que no voy a repetir.
Mientras que cuando este sector que señala o estigmatiza al otro se manifiesta, corta una calle o paran el país, se manifiestan en monumentos públicos y generan al igual que los otros conflictos de transito y molestan a los demás ciudadanos en ese caso la manifestación automáticamente pasa a ser valedera, respetable y se protesta en nombre del pueblo y esta bien que perjudiquen a los otro habitantes que no comparten ese reclamo. Ahí sí está bien cortar el tránsito.
Me hace creer que hay gente egoísta que piensa que solo valen sus derechos y reclamos y que cuando se manifiesta otro; pasan a ser lo peor de la sociedad, como ejemplifico en cierta manera la intendenta Mónica Fein días atrás, declarando que los reclamos de la Corriente Clasista y Combativa eran extorsivos y generaban malestar en la ciudadanía y que pediría a la gendarmería tomar cartas en el asunto.
Finalmente esto me deja una conclusión: Si la clase media protesta, lo hace en nombre de “la gente“, si las clases más bajas reclaman entonces se los discrimina y divide del resto del país.
A reflexionar qué es dividir y discriminar y en dónde quedan los valores.
