Encuentro cercano con el Che. La delegación argentina que participó en Vallegrande, Bolivia, de los actos centrales a 45 años de la caída de Ernesto Guevara, compartió emociones y regresó llena de entusiasmo y expectativas de cara al próximo gran encuentro de homenaje al guerrillero heroico, en junio del año que viene en Rosario.
Es que la cuna de la bandera será escenario del festejo del 85 aniversario del nacimiento del Che y todo indica que la movida semejará a la vivida cuando el cumpleaños 80, con la inauguración del monumento en Buenos Aires y 27 de Febrero. En Vallegrande, las invitaciones desde la delegación argentina a llegarse hasta Rosario el año que viene tuvieron respuestas francamente positivas de representantes de toda Latinoamérica. Incluso, hubo incorporaciones a la comisión organizadora que se está conformando, como la de Chato Peredo, ex guerrillero del Che y referente del gobierno de Evo Morales en la zona de Santa Cruz de la Sierra, de la que forman parte Vallegrande y La Higuera, los puntos principales de la llamada ruta del Che.
Al mismo tiempo, los rosarinos que fueron mayoría en la delegación argentina, encabezados por el incansable militante comunista Alberto Cabrera, avanzaron firme hacia el hermanamiento de la ciudad cuna de Guevara con las de Santa Clara, en Cuba, y Vallegrande, cuyo alcalde, Casto Romero Peña, se mostró muy interesado en la iniciativa.
Además de Cabrera se reunieron con Romero Peña representantes del concejal socialista Pablo Colonno, impulsor de la ordenanza que implicaría el visto bueno rosarino, con el mismo respaldo unánime del Concejo que se viene dando ante cada propuesta de homenaje a Guevara, siempre basadas en difundir su acción y su pensamiento.
El encuentro con el alcalde fue en la sede municipal vallegrandina, frente a la plaza principal de la pequeña ciudad de 16 mil habitantes que este año cumplió 400 años de una existencia que se alteró de modo importante a partir de la aparición en la zona de la guerrilla encabezada por el Che, allá por 1967.
Desde entonces la ultracatólica y más bien conservadora Vallegrande quedó ligada a Guevara y la revolución socialista, y tras la muerte heroica del guerrillero sus callecitas coloniales con vista a cerros majestuosos comenzaron a ser trajinadas por visitantes de todas las latitudes.
Como los rosarinos, santafesinos, entrerrianos y porteños que conformaron la delegación argentina, pertenecientes a distintas organizaciones y partidos políticos, que se sumaron a los debates en los que predominaron los llamados a rescatar el pensamiento y la acción del Che, el pedido de libertad de los 5 cubanos encarcelados en Estados Unidos y la solidaridad con Cuba, entendida como eje del nuevo proceso latinoamericano. En este sentido, una integrante de la delegación argentina leyó desde el escenario principal una declaración de defensa de la continuidad democrática en el país, acosada por las protestas de gendarmes y prefectos y la reacción de sectores medios y altos de la sociedad azuzados por los grandes grupos mediáticos, empeñados, se afirmó, en “abortar las políticas de transformación en la Patria Grande”.
El contingente argento incluyó también a grupos musicales a los que les tocó mostrar lo suyo el domingo 7 de octubre a la noche, cuando en Vallegrande, en el marco de las actividades por el aniversario de la caída del Che, se festejó a lo grande el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela.
Los rosarinos de Ayem Nohuet y La Semilla, a los que se sumó Varón, del Bodegón de Pocho de barrio Ludueña, absorbieron la mística del ambiente y el paisaje vallegrandinoguevarista y tocaron y cantaron como los dioses.
La versión de Hasta Siempre Comandante que comandó Varón, rodeado por una veintena de jóvenes músicos rosarinos, encendió tanto a los argentinos como a los integrantes del resto de las delegaciones latinoamericanas que participaron del encuentro, a quienes se sumó el puñado de turistas y viajeros de toda laya que nunca falta en la zona, según cuentan los lugareños.
Ellos, los locales, tienen su propia relación con el Che, devenida en una religiosidad popular por la que asoma un San Ernesto de la Higuera, pero esa es otra historia.
Fotos: Beto Cabrera
