Familiares de David en reclamo de justicia frente a Tribunales. Foto: Manuel Costa
Familiares de David en reclamo de justicia frente a Tribunales. Foto: Manuel Costa

«Es un robo bien rústico (el hecho que disparó a los vecinos a matar a David Moreira), poco elaborado, en la vía pública, sin organización y que de hecho está tan mal hecho que en general fracasan”, detalló en el semanario El Eslabón el especialista en criminología Marcelo Saín, actual diputado bonaerense de Nuevo Encuentro. En su afán de intentar entender lo que está pasando no dejó de subrayar “la gran desatención en materia de seguridad en los barrios de trabajadores” que es en donde se producen este tipo de linchamientos y que protagonizan los propios vecinos librados a su suerte por falta estrategias serias de seguridad y de atención política.

“Hay un vacío de reconocimiento sobre el crimen y de gestión sobre el crimen pero también de falta de un relato, de una explicación de la situación de inseguridad. Bueno, eso lo llena la derecha con demagogia punitiva. Porque desde los gobiernos progresistas o de oposiciones progresistas, todos responden sobre la inseguridad, desde hace varios años, de la misma manera: videovigilancia y más patrulleros; nada más”, señala el ex director de la Policía de Seguridad Aeroportuaria durante el mandato de Néstor Kirchner.

“Es un robo rústico y lo hacen fracasar no la Policía, sino la intervención de la gente o la propia víctima de un origen social apenas por encima del ladrón. Esos hechos de robo y hurtos son vividos muy dramáticamente por esos sectores medios bajos; hay una importante incidencia de esos robos en su vida cotidiana y generan un desorden en la existencia en un contexto de inseguridad ya que estos estratos que son los menos protegidos por el sistema público de seguridad, tanto como por el sistema privado, porque no tienen capacidad de autogerenciamiento”, enumera el criminólogo.

“Además, en un contexto importante de nivel de anomia. Porque, no quiero coincidir con la derecha, con el neofacismo massista, pero realmente hay una ausencia de lo que digamos es la actividad preventiva de la Policía, que tendría un nivel de incidencia importante para evitar estos hechos, y en muchos de estos lugares, donde hay robos un poco más elaborados, supone la connivencia de la Policía”, apunta el diputado de Nuevo Encuentro.

“Hay un vacío de gestión policial, la Policía no está o cuando está, está regulando el crimen, pero en general no está, no patrulla, no previene, no está en esos espacios porque son espacios sociales que tampoco le importa a la política, porque no son los sectores medios altos y altos los que son sensibles para la política, lo que tienen capacidad de agendamiento de la demanda a nivel político. Son esas clases medias altas cuya victimización por delitos rústicos y robos, más sensibilizan a los medios de comunicación masiva y al mundo de la política. Estos estratos bajos no. No son relevantes desde el punto de vista político y el grado de desatención es importante. Y no hay gestión social”, dispara Saín.

Y vuelve: “Son barrios de trabajadores en donde un robo diario les significa mucho en su economía cotidiana, donde ello desordena la vida colectiva y hay una sensación de vacío de poder, de vacío de autoridad y de vacío de capacidad institucional de gestión de esos conflictos. Y por otro lado, esos chicos ladrones rústicos, no son ladrones profesionales, si lo fuesen no harían este tipo de hechos, ni serían aprehendidos por vecinos. Son personas fácilmente recuperables que no están en la carrera criminal, que son personas que a través de la gestión social de la seguridad se los puede hacer abandonar. Muchos de ellos incluso, no son delincuentes profesionales en el sentido que tienen actividades y oficios permanentes. Por los testimonios de la madre (de David Moreira) era un ladrón amateur, esporádico”.

“Y por otro lado, esto es objeto de manipulación política. La derecha toma esto y quiere sacar una bandera política, fundamentalmente el neofacismo massista para inculpar de estos males a los gobiernos de turno, y por otro lado, los gobiernos como no tienen capacidad de gestión policial ni observatorios que puedan dar cuenta de cuántos delitos hay, de donde se producen, de qué manera y como podrían desarrollar estrategias, hay un vacío de reconocimiento sobre el crimen, de gestión sobre el crimen”, sintetiza el criminólogo.

 Entrevista: Juane Basso
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