
El revuelo en las redes sociales que generó el artículo publicado en El Eslabón y luego replicado por Redacción Rosario sobre la demanda por “fraude laboral” contra Rock & Feller’s, que radicó en la justicia provincial el abogado laboralista, Jorge Elías en representación de una empleada del resto-bar, no sorprendió al letrado, quien reconoció que “en realidad esto no solo ocurre en este lugar o en el rubro de los gastronómicos”, aunque también admitió que por tratarse de ese negocio en particular, el caso “es emblemático”.
“En la construcción el trabajo mal registrado es una plaga, hay mucha gente anotada por medio día, en comercio también ocurre, en talleres, en empresas no tan chicas a veces”, destacó Elías, para referirse a otros dos rubros de la economía que comparten el podio junto al gastronómico en lo que respecta a fraude laboral.
Consultado por planteos que se suelen escuchar por parte de los empleadores, del tipo “si no hago trampa no puedo pagar”, el abogado respondió: “en ese caso yo siempre digo bueno, veamos qué auto tiene el empresario en cuestión, a dónde va de vacaciones, a qué escuela van los chicos. Porque el tipo tiene una cuatro por cuatro y veranea en Punta del Este no puede alegar que no tiene para pagar, lo que quiere es ganar más currando a la gente”.
Y más adelante reconoció: “Hay situaciones, de empresas muy pequeñas donde eso puede pasar, por ejemplo una verdulería, pero este ejemplo también se usa mucho como excusa para justificar por qué no pagan lo que corresponde, como en Rock& Feller’s”.
“Esta realidad es extendida y va mucho más allá del caso de esta chica de Rock & Feller’s, quien si bien quiere cobrar lo que le corresponde, aceptó ser un caso emblemático, por eso te digo que no es una historia particular que ocurre en este bar, esto pasa en un montón de lugares”, analizó Elías en diálogo con El Eslabón y remarcó: “aquí además nadie puede decir «somos unos pobres muchachos que no podemos pagar»”.
―¿Recibís muchas denuncias similares a la de esta persona del Rock & Fellers’s?
–Sí, esto es todos los días. De los pleitos que tenemos en el estudio el 40% tiene que ver con trabajo mal registrado. Trabajadores en negro, o anotados por medio día, trabajadores en que cobran comisiones y cuando las reclaman les dicen que estas se pagan en negro, lo mismo sucede en muchos casos con las horas extras.
―¿El rubro gastronómico es uno más entre estos o sobresale por encima de la media?
―Se destaca por sobre el resto de los rubros. Tenemos una lista de establecimientos con causas similares. Negocios que tampoco pueden decir que son unos pobres tipos que no pueden pagar.
―¿Se puede calcular cuánto dinero se “ahorran” los empleadores con este tipo de fraudes laborales?
―En una cuenta un poco rudimentaria, podríamos decir: los aportes y contribuciones representan un 35% casi 40 del valor del sueldo. Si los anotan por la mitad o no los registran, es un 20% o directamente nada de ese costo. Lo que tiene de interesante para los empresarios es que también pagan menos cuando echan. Esta situación además desalienta al trabajador para hacer algún reclamo. Porque el empleado dice «si yo me peleo con este y me echa voy a tener que hacer un juicio para demostrar que me pagaba más». Habría que agregar también entre los no registrados, todos los que figuran como monotributistas y cumplen horarios como cualquier trabajador. Lamentablemente el control estatal de esto no está funcionando.
―¿Creés que falta en la legislación laboral una normativa que distinga a los establecimientos grandes de los pequeños?
―Es un debate eterno. El sistema está diseñado para todos por igual y a veces ese diseño no es el más justo o el más correcto, porque por ejemplo el convenio de Empleados de Comercio se aplica igual para una cerealera que para una tiendita.
―¿Y esto no puede mejorar con el proyecto de blanqueo laboral anunciado recientemente por la presidenta, que plantea distinguir a los pequeños de los grandes empleadores?
―Es un blanqueo que, para que la gente que tiene empleados se anime a incorporarlos, pagando con una desgravación los primeros años de aportes . Según el tamaño de la empresa varía la desgrabación. El tema es que esto ya se probó y no dio grandes resultados. Por que el empresario piensa «yo este año anoto esta persona, pago la mitad, pero el año que viene ya la tengo adentro y tengo que pagar todo».
Publicado en El Eslabón nº 143.
