Los investigadores del triple crimen de General Rodríguez creen que Damián Ferrón y Leopoldo Bina fueron torturados y asesinados delante de Sebastián Forza, presuntamente para amedrentarlo por algún motivo antes de matarlo.
 

Según informó a Télam una fuente judicial, un estudio efectuado en el marco de la causa sobre los cuerpos de las víctimas determinó que el primero en ser ejecutado fue Ferrón, al menos una hora después Bina y por último Forza.

El análisis también estableció que los tres empresarios fueron asesinados en momentos diferentes y en un lugar distinto al que fueron hallados los cadáveres el 14 de agosto.

El estudio fue realizado a pedido del fiscal de Mercedes Juan Bidone por la directora de Coordinación del Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de la Procuración General de la Suprema Corte bonaerense, Virginia Creimer.

"De acuerdo con las lesiones que padecieron las víctimas durante el cautiverio, se infieren signos de una secuencia homicida", explicó el vocero, en referencia a que las heridas fueron efectuadas en distintos momentos.

El trabajo científico también estableció que en el zanjón de General Rodríguez "no había sangre acorde a las heridas de los cadáveres" y que "los proyectiles hallados estaban en la superficie y no enterrados", es decir que fueron arrojados tras los crímenes para despistar a los pesquisas.

Otro dato aportado es que los empresarios tenían signos de haber estado maniatados, pero del nuevo análisis surgió que los precintos plásticos que habían tenido colocados les fueron sacados cuando ya había rigidez cadavérica, o sea horas después de ser asesinados.

Al ser consultado por este informe, el abogado Miguel Angel Pierri, que representa a las familias de las víctimas, dijo que "tal como venia sosteniendo la querella, se acaba de confirmar que el escenario del triple crimen se convirtió en segundo lugar".

"En definitiva, está confirmado que el lugar donde fueron encontrados los cuerpos no fue el escenario primitivo del hecho. También quedó comprobado que la secuencia de muerte fue en este orden: Ferrón, Bina y por último Forza", explicó Pierri.

En tanto, un informe aportado a la causa por una compañía telefónica descartó que haya existido un llamado desde el teléfono de Forza entre las 20.20 y las 22 cuando ya se encontraban cautivos, por lo que perdió fuerza otra pista dirigida hacia el dueño del otro aparato.

Los empresarios desaparecieron el 7 de agosto cuando aparentemente se dirigían a una reunión de negocios en un hipermercado de la zona sur del conurbano.

Esa misma noche y al día siguiente aparecieron incendiados y abandonados en la Capital Federal los vehículos de dos de ellos.

Seis días después, los tres fueron encontrados asesinados a balazos en un zanjón, junto a un camino vecinal, cerca de la ruta 5, a la altura de General Rodríguez, donde según la pesquisa, se activaron por última vez los teléfonos celulares de las víctimas.

De hecho, los restos de los teléfonos celulares de Bina y Ferrón fueron hallados al costado de la Autopista del Oeste, en General Rodríguez, mientras que el de Forza nunca se encontró.

Por otra parte, Diego Ferrón, hermano de uno de los empresarios, explicó que los tres videos que había en el celular de su hermano fueron grabados por un chico en la cancha donde el grupo de amigos se juntaba a jugar al fútbol.

"Es la canchita de fútbol de Ciudad Evita donde desde hace 15 años nos juntamos a jugar el grupo de amigos, entre los que estaba mi hermano y yo", dijo a Télam el joven, quien ayer declaró ante el fiscal Bidone.

"Se ven claramente tres heladeras, una al lado de la otra, que son las del bar de la canchita donde jugamos al fútbol", explicó Ferrón y aseguró que "quien grabó esos videos es Gustavito, el hijo discapacitado de uno de nuestros amigos que siempre jugaba con los celulares de todos".

Además, aclaró que "el ‘Nicolás’ que se alcanza a escuchar en un diálogo, es el nombre del hijo de otro" de sus amigos.

El material hallado en el celular de Ferrón fue una de las principales líneas investigativas que siguió el fiscal Bidone, ya que creía que la propia víctima había grabado a escondidas esas imágenes cuando estaba privado de su libertad, pero ahora esa pista también se cayó.

Incluso, cuando se allanó la mansión que el empresario Hernán De Carli -ya liberado y con falta mérito en la causa de la efedrina-, se especuló con la posibilidad de que los videos correspondieran a un sótano o habitación oculta de esa casa. (Télam).
 

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