
Una casa de juego británica se niega a pagar las apuestas del partido que el tenista argentino perdió ante un ignoto español de veinte años, aduciendo que el propio Cañas era parte de un arreglo. Un negocio millonario que ensucia al deporte y un curioso caso en Rosario.
El tema de las apuestas en el deporte se convirtió en una gran mancha que difícilmente se pueda quitar. Es que a través de Internet uno puede apostar hasta en qué minuto de un partido el árbitro va a amonestar a un jugador. O sea, Elizondo (si continuara dirigiendo), podría apostar mil pesos a que el primer cartón amarillo saldrá de su bolsillo a los quince del primer tiempo y hacer que eso suceda.
Esto es lo que se sospecha del tenista argentino Guillermo Cañas que llegó a ser número ocho del mundo y que ahora, curiosamente y cuando era el gran favorito, perdió un partido imposible ante el joven español Antonio Veic que se encuentra en el puesto 255 del ranking mundial. Partido que, dicho sea de paso, Cañas ganaba cómodamente por 6-4 y 2-1 y que luego se le terminó, también curiosamente, escapando de las manos.
Expertos de la Unidad para la Integridad del Tenis (TIU), creada por la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) luego de que varios partidos quedaron bajo sospecha en los últimos años, solicitaron a la casa de apuestas británica Betfair, que suspendiera el pago de las apuestas relacionadas al choque entre Cañas y Veic.
Según el periódico inglés The Guardian, "TIU no comenta sobre ninguna investigación que pueda o no estar en curso" pero segu7ramente en las próximas horas se conocerán más pormenores de este caso que no será ni el primero ni el último en el que uno o varios deportistas (equipos completos de fútbol con dirigentes incluidos) arreglen el resultado de un partido para beneficio propio o de grandes empresarios que apuestan cifras siderales a través de Internet.
Un caso curioso en Rosario
A muchos les llamó la atención el hecho de que en los últimos encuentros disputados por Newell’s en el torneo pasado, el delantero Cristian Fabbiani pateara desde mitad de cancha apenas iniciado el partido y luego de recibir el toque de un compañero. Las malas lenguas dicen que el Ogro, o alguien relacionado a él, apostaba en una de estas casas virtuales de juego, en qué minuto se iba a producir el primer disparo al arco.
