Equipos de rastreo aéreo brasileños advirtieron sobre el océano Atlántico restos de avión que podrían pertenecer al airbus A330-200 de la compañía Air France, desaparecido desde la noche del domingo cuando se esfumó de los radares en su viaje desde Río de Janeiro hacia París. Uno de los pasajeros a bordo era el hijo del publicista Gabriel Drayfus, Pablo, que viajaba con su mujer brasileña hacia París.
Los restos que flotaban sobre el agua, entre ellos un asiento, fueron hallados a 650 kilómetros al noroeste de la isla de Fernando de Noronha; es decir, en los límites extremos de los espacios aéreos de Brasil, en el oeste, y Senegal, en el este. "Aún no podemos decir que sean del avión porque es necesario retirar una pieza y que contenga un número o marca que la identifique como parte del avión", afirmó el vicedirector de Comunicación Social de la Aeronáutica, coronel Jorge Amaral.
Según el diario brasileño O Globo, la tripulación de un carguero francés dijo haber visto fragmentos de lo que podría haber sido un avión que flotaban en el océano, en la zona donde se cree que pudo haberse estrellado la nave. En la misma área, un piloto de la aerolínea brasileña.
