
El Señor I lee y relee la nota publicada este martes en la página 2 de El Ciudadano y la gente y se pellizca para saber si está despierto. Es que allí se da cuenta de la conflictiva relación actual entre los propietarios del multimedios La Capital y sus trabajadores. Un lector o lectora desprevenidos podrán preguntarse qué tiene de raro un artículo sobre un reclamo sindical y el Señor I les advierte que nada, salvo que El Ciudadano y la gente pertenece a Orlando Vignatti, que al menos hasta donde se sabe es socio del multimedios en cuestión, capitaneado por Daniel Vila y José Luis Manzano, dueños del grupo Uno. ¿Qué pasó? ¿La relación de Vignatti con Vila y Manzano se rompió definitivamente? Esta vez el Señor I no sabe. Quiere que le cuenten. Mientras, vale brindar por el hecho inédito de que un conflicto que implica a los trabajadores del grupo monopólico de la ciudad se ventile de tal modo en las páginas de uno de sus diarios.
En rigor, el Señor I recuerda que ya hubo un par de notas en El Ciudadano sobre la lucha por aumento salarial que protagonizaron los trabajadores de La Capital este año. Pero eso fue cuando todavía era El Ciudadano y la región y en su etapa final, en la que el diario fue conducido de hecho por sus propios trabajadores que se estaban sacando de encima a Eduardo López, el ex presidente de Newell´s.
Pero aquella experiencia de autogestión derivó en el fin de El Ciudadano y la región y el inicio de El Ciudadano y la gente, en manos de Vignatti, a quien difícilmente se le haya escapado que en la edición de este martes de su diario se iba a publicar lo que se publicó.
De allí la sospecha de que la relación entre el oriundo de Capitán Bermúdez y los mendocinos Vila y Manzano no pasa precisamente por un buen momento.
¿Estaremos asistiendo al final de la sociedad nacida a fines de los 90, cuando estos muchachos anunciaron con bombos y platillos la creación del multimedios que pasó a controlar los dos diarios y dos de las tres radios de amplitud modulada de la ciudad, conformando un monopolio digno de mención en cualquier observatorio de medios?
El Señor I barrunta que tal vez. Prefiere esperar para una afirmación más tajante porque recuerda que en los mentideros del mundillo periodístico vernáculo ya se supo de broncas varias, que finalmente se limaron. Porque entre mosquitos, es raro que se echen flit.
Mientras el misterio se devela, el Señor I celebra la amplificación de la siempre silenciada lucha de los trabajadores de prensa e invita a leer la nota en cuestión, que aquí se transcribe y que también se puede ver –buscando con paciencia– en el sitio de El Ciudadano, titulada "Conflicto en dos de las AM de la ciudad"
Tensión en Amplitud Modulada. En el marco de una por momentos áspera discusión salarial, una ola de ajuste, precarización laboral y despidos masivos parece querer imponerse en el multimedios La Capital, una de las empresas periodísticas más importante del país.
En efecto, tras una jornada de 24 horas de paro que los organizadores denominaron como “histórica e inédita”, las tres radios AM de Rosario (LT8, LT3 y LT2) hicieron el viernes pasado “silencio de radio” en reclamo de aumentos salariales.
La medida fue dispuesta por los sindicatos que tienen afiliados en las emisoras (la Asociación Argentina de Trabajadores de la Comunicación, la Sociedad Argentina de Locutores, el Sindicato Único del Espectáculo Público y el Sindicato de Prensa Rosario) y su éxito no pasó inadvertido para los empresarios mendocinos. Tanto es así que el fin de semana pasado los dueños del decano de la prensa argentina resolvieron instalar cámaras de TV en las dos emisoras que pertenecen al grupo (LT8 y LT3).
La historia reciente señala que hace algo más de un mes los trabajadores de prensa del diario La Capital realizaron una masiva protesta en la puerta del matutino ante el fracaso de las negociaciones salariales.
Tras un acuerdo provisorio la situación se encauzó, aunque el debate continúa. En este sentido, desde el Sindicato de Prensa manifestaron que existe “profunda preocupación y malestar” en los trabajadores de las empresas del Grupo Uno por las medidas adoptadas hacia las emisoras radiales y dispararon munición gruesa contra Walter Wozniak, una suerte de “liquidador”, dijeron desde el gremio. Y ayer, tanto en LT8 como en LT3 se realizaron asambleas donde se declararon en “alerta y movilización” ante la ofensiva empresarial. “No hay margen de negociación. Un solo telegrama de despido significa paro total”, dispararon delegados y dirigentes sindicales.
Como sea, luego de una recuperación de los trabajadores en sus condiciones laborales y salariales, tras las elecciones del 28 de junio empiezan a verse fuertes indicios de una ofensiva de ajuste y las empresas periodísticas no serían la excepción.
Así las cosas, en un clima enrarecido y con una mesa de diálogo agonizante, el futuro inmediato es incierto. Pero de lo que no quedan dudas es que el conflicto está instalado. Y la resistencia también.
