
Sin lugar en el club de sus amores, el ahora ex capitán canalla, acordó su incorporación al equipo de su amigo Simeone y vestirá la camiseta azulgrana en el próximo torneo apertura. Lo querían el Estudiantes de la brujita Verón y Nacional de Montevideo.
Tras quedar libre del club que lo vio nacer, y en el que quería colgar sus botines, el Kily González estudió seriamente la posibilidad de dejar el fútbol profesional. Hasta que su representante le comunicó que había ofertas concretas por él, de los clubes más importantes del país y varias del exterior. Eso, sumado a la sed de revancha por la manera que eligió la dirigencia de Central (sin Usandizaga, de vacaciones en Europa) para prescindir de sus servicios lo hicieron entrar en razón.
La llamada de su amigo y ex compinche en la selección, Diego Cholo Simeone, y las ganas del empresario Marcelo Tinelli por sumarlo al club en el que invierte y sufre, lo terminaron de convencer. Atrás quedaron las diferencias económicas y el volante terminó por hacerle caso al corazón. Seguirá jugando al menos hasta diciembre y, aunque no quiera admitirlo, sueña con demostrar con buenas actuaciones, que los popes canallas le erraron feo al dejarlo ir.
Cholo jugaría en San Lorenzo
Lo pretendía Estudiantes, empujado por el espíritu de la brujita Verón, otro amigo y ex ladero en tiempos celeste y blancos. Lo quería Nacional de Montevideo, institución de las grandes del vecino Uruguay. Lo sondearon clubes importantes del viejo continente. Pero eligió San Lorenzo. Por el trato recibido de parte de los dirigentes cuervos y, por sobre todas las cosas, por su amistad con el hombre del cuchillo entre los dientes: El Cholo, técnico del Ciclón y hombre de riendas tomar en las decisiones del club santo.
