El ex intendente de Rosario y actual candidato a concejal, Héctor Cavallero, hará una presentación en la justicia porque, al igual que miles de personas más, no pudo ingresar al Gigante, pese a contar con la entrada pertinente. Lo mismo le ocurrió al Patón Bauza y a varios futbolistas de Central. Se detectaron entradas truchas y se investiga cómo ingresó la barra brava Canaya.

Héctor Cavallero adelantó que se presentará en los tribunales provinciales para denunciar ante un fiscal a los organizadores del partido Argentina-Brasil porque, pese a haber comprado una platea a 300 pesos, no pudo ingresar al estadio. Cavallero dijo en declaraciones a Radio Mitre Rosario que está “indignado porque nadie se acercó para dar explicaciones por lo sucedido o para anunciar si van a habilitar un lugar donde ir a reclamar la devolución del importe de las entradas a todos los que como yo, se quedaron afuera del partido”.

El Tigre contó que llegó al estadio alrededor de las 19.45 y estuvo parado junto al diputado provincial Oscar Urruty y al ex entrenador de Central Edgardo Bauza, para poder ingresar al sector de plateas. “Todos teníamos las entradas en las manos y como la cosa se demoraba, nos empezamos a preocupar. Entonces algunos comenzaron a insultar y la policía se parapeto con palos y armas y amagando con soltar a los perros”.

Cavallero contó que en la misma situación de él estaban el ex entrenador canaya, Edgardo Bauza junto a dos familiares, y que luego se enteró que lo mismo ocurrió con el actual futbolista auriazul, Gonzalo Choy González. “Nosotros les pedíamos explicaciones a los uniformados pero eran personas mudas”, agregó el ex intendente que además aseguró haber visto como varias personas ingresaban por la misma puerta sin entrada alguna, “algunos policías hicieron entrar gente y mientras tanto nos empujaban a los que teníamos entradas que éramos unos 1500”.

Cavallero adelantó que el próximo martes realizará una presentación ante el fiscal Esteban Franichevich, quien en las primeras horas del lunes, inició una investigación de oficio para determinar qué ocurrió y por qué, mientras miles de hinchas con entradas no pudieron entrar, la barra brava de Central entró sin problemas y desplegó todo su arsenal de bombos y banderas gigantes (se pudo observar aquella que reza “Pillines pte.” colgada en la cabecera alta que da a espaldas del club Regatas).

Debería haber sido una fiesta pero la incompetencia de algunos la empañó. Las preguntas que se caen de maduras son: Si se sabía de antemano que se les iba a permitir el ingreso a los barras de Central, hubieran vendido menos entradas y les hubieran aconsejado que no hagan tan evidente su ubicación en el estadio.
 

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