
Las recientes, debidas a la orden de detención en su contra, no son las primeras apariciones en la prensa del represor Luis Alberto Sarmiento. Ya en el año 1971 el hombre fue fotografiado por la revista Así, claro que no como acusado sino como acusador, hablando de los “grupos subversivos” y apuntando a sus integrantes.
Imposible distinguir en la primera foto que ilustra esta nota si entre los rostros a los que Sarmiento dirige su puntero acusador está el de Ángel Tacuarita Brandazza, secuestrado en Rosario en 1972 y luego asesinado tras haber sido torturado, según declararon dos policías de la época, por el padre de la jueza María José Sarmiento, una de las exponentes más conocidas del partido judicial opositor al gobierno nacional, quien pretendió desmentir y suavizar los vínculos de su progenitor con el genocidio de la dictadura.
Estas fotos de Sarmiento fueron enviadas a este diario digital por Matías Layús, dirigente de la Asociación Bancaria y secretario de Prensa de la CGT Rosario, hurgador de archivos y siempre atento al accionar informativo-deformativo de los medios monopólicos.
“Esta son fotos del coronel Luis Sarmiento, acusado en el caso de Ángel Tacuarita Brandazza. Salieron publicadas en la revista Así del 10 de diciembre de 1971. Están referidas a una conferencia de prensa que brindaron el general de división y titular del II Cuerpo de Ejército, Juan Carlos Sánchez, el subjefe, general de brigada Elbio Leandro Anaya, el jefe de departamento de inteligencia coronel Luis Alberto Sarmiento y el jefe del departamento de operaciones coronel Héctor Carranza Zavalía. La misma se desarrolló en la sede del II Cuerpo de calle Córdoba esquina Moreno. Realizaron «una vasta exposición de los movimientos guerrilleros de Rosario y su zona de influencia, así como de la actividad antisubversiva de Fuerzas Armadas y Policía»“, cuenta Layús, que en el acto que la CGT local realizara el 24 de marzo pasado recordó el secuestro de Brandazza y la acusación al respecto que pesa contra el padre de la jueza opositora.
Eran los prolegómenos del horror total desatado a partir del 76 con el concurso directo de muchos y la complicidad de aún más, entre los cuales no son pocos los que han sabido reciclarse y conservar espacios de poder hasta estos días.
