El DT de Godoy Cruz lo acusó de soborno, y el de Tigre respondió tildándolo de cocainómano. Y eso que deberían ser el ejemplo…
Papelón. Eso fue lo que protagonizaron los técnicos de Godoy Cruz y Tigre, Omar Asad y Caruso Lombardi respectivamente. Ellos, que se supone deben ser el ejemplo a seguir, se insultaron y agraviaron a la vista de todo el mundo, se invitaron a pelear a la salida como chicos de la primaria y mancharon el final de un partido de fútbol.
Ya se habían mirado feo cuando el árbitro convalidó mal el gol de Tigre (la pelota nunca entró en su totalidad) y la cosa explotó sobre el final del encuentro. La pelota se fue a un lateral cercano a los bancos de suplentes y el DT de Tigre no tuvo mejor idea que patearla en dirección al entrenador de Godoy Cruz. La excusa perfecta para iniciar una pelea verbal que no llegó a transformarse en intercambio de golpes de pura casualidad.
Lo grave es que ambos realizaron, a la vista de todos los presentes y de las cámaras de televisión que no perdían detalle alguno, gestos elocuentes y por demás de ofensivos. El Turco Asad, golpeaba su puño derecho contra la palma de su mano izquierda, en el clásico gesto de “sobornado” o “coimero” y el verborrágico técnico de Tigre le respondió acusándolo de cocainómano (con señas y a viva voz). Un hecho lamentable que no hace más que ensuciar cada vez más, a pesar de Maradona, la vieja y querida pelota del fútbol argentino.
