
No fueron pocos los que ante el conflicto por la instalación de las pasteras junto al río Uruguay atribuyeron al gobierno argentino la mayor responsabilidad por la tirantez que se generó con los orientales y auguraron un fracaso total de la estrategia de apelar a un tribunal internacional. No faltaron los analistas que sostuvieron que en la pelea con los uruguayos se expresó la supuesta irascibilidad, falta de racionalidad y espíritu belicoso de los Kirchner. Ahora, con el fallo del tribunal de La Haya puesto, Cristina y el presidente uruguayo José Pepe Mujica hablaron de “reencauzamiento definitivo” de las relaciones bilaterales.
“Ha sido muy doloroso este conflicto”, dijo Mujica, que completó con que se aprende “más del dolor que de la bonanza” y ratificó el acatamiento de su gobierno al fallo de La Haya.
Tanto la presidenta argentina como su par del país vecino destacaron el reencauzamiento definitivo de las relaciones bilaterales tras el conflicto por la instalación de la pastera Botnia cerca de la localidad uruguaya de Fray Bentos y frente a la ciudad entrerriana de Gualeguaychú y remarcaron el respeto al fallo de la Corte Internacional de La Haya, informó Télam.
Luego de reunirse este miércoles a la tarde en la quinta presidencial de Olivos, Cristina sostuvo que “hoy estamos en el comienzo de un proceso que definiría de reencauzamiento definitivo de lo que nunca debió dejar de ser la relación entre los dos países”. En el mismo sentido se expresó el mandatario uruguayo.
Cristina reafirmó además "la vocación política de acatamiento del fallo de la Corte de La Haya" y señaló en ese sentido que "sabemos que éste es el único camino posible para evitar conflictos".
La Presidenta informó que ambos jefes de Estado van a dar mandato a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) para vigilar la tarea de Botnia y el impacto ambiental que pueda provocar sobre el río Uruguay.
"En este proceso de reencauzamiento de nuestras relaciones, la próxima vez que nos reunamos no será sólo por la cuestión del conflicto, sino una reunión donde reconstruyamos la agenda bilateral y abordemos otros temas en los cuales trabajar", dijo la Presidenta. Al respecto, adelantó que el próximo encuentro se realizará en la localidad uruguaya de Anchorena.
A su vez, Mujica sostuvo que "ha sido muy doloroso este conflicto, y los hombres aprendemos más del dolor que de la bonanza".
"Este acatamiento (al fallo de La Haya) es hijo del interés más profundo de nuestras sociedades, dentro de ello, resucitar la CARU para que pueda cumplir una tarea de vigilancia, porque esto es parte de un problema creciente que van a tener todas las sociedades y los ríos de la tierra", agregó.
Mujica señaló que "iniciamos un proceso, ni la Presidenta ni yo somos magos, no somos Mandrake. Necesitamos apostar a un proceso de etapas sucesivas, donde la sociedad palpite confianza en los datos que nos tendrá que aportar la ciencia".
"Esto va a llevar su tiempo, pero no puede ser que un problema como éste nos obstaculice una agenda de problemas pendientes, la navegación de los ríos, el problema del gas, los puertos", dijo el presidente de Uruguay.
"Vamos a respetar las reglas del juego porque es lo que más le conviene a nuestras sociedades para despejar los caminos de los conflictos", finalizó Mujica.
Tras el encuentro entre los presidentes de este miércoles quedó claro, entonces, que Uruguay accederá al monitoreo conjunto del funcionamiento de Botnia que antes no aceptaba. Pero esto no conforma a la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, que insiste en sostener el corte del puente que une esa ciudad con Fray Bentos en reclamo del desplazamiento de la pastera de su actual ubicación.
La vehemencia de los asambleístas entrerrianos por un lado, y por el otro la negativa de Uruguay a reconocer al menos la falta de consulta al vecino, fueron las dos grandes fuerzas que tironearon sobre el gobierno argentino desde que se inició el conflicto.
Sin embargo, sobraron opinólogos que aprovecharon la coyuntura para endilgar solamente a los Kirchner toda la responsabilidad por el fuerte enfrentamiento que se desató. Ahora, seguramente no abundarán las columnas elogiando la recomposición de las relaciones.
