Kirchner, el que derrotó al FMI.
Kirchner, el que derrotó al FMI.

Los elogios a las políticas de Néstor Kirchner y el reconocimiento a la importancia de su figura a nivel internacional sonaron fuerte en la ONU y también en la prensa estadounidense más progresista. “Héroe de la independencia de América latina”, lo considera el politólogo y especialista en política internacional Walden Bello. Ofrecemos a continuación una traducción de la nota de Bello reproducida en el sitio de EE.UU. Alternet y titulada “El legado de Kirchner: Cómo salir de la crisis desafiando al FMI y al libre comercio”. Allí se destaca la valentía del ex presidente "para erosionar la credibilidad y el poder" que el FMI solía tener por estos pagos.

El legado de Kirchner: Cómo salir de la crisis por desafiando al FMI y al “libre comercio"

Por Walden Bello. Le puso un freno al FMI, pese a haber asumido rodeado de los fantasmas de los otros países que habían querido hacerlo. Y en 2005 logró finalmente echar al Fondo fuera de la Argentina.

La inesperada muerte de Néstor Kirchner ha privado no sólo la Argentina de un notable aunque controvertido líder. También se fue una figura que es un ejemplo en todo el Sur a la hora de tratar con las instituciones financieras internacionales.

Kirchner desafió a los acreedores. Y los más importante: se salió con la suya.

El colapso

El significado real de las políticas de Kirchner debe analizarse en el contexto de la situación económica que heredó tras su elección como presidente en 2003. El país estaba en bancarrota, y había incumplido con el pago de 100 mil millones de dólares de su deuda. La economía estaba en una gran recesión, el producto bruto interno había caído más del 16 por ciento ese año. El desempleo se situó en el 21,5 por ciento de la fuerza de trabajo, y 53 por ciento de los argentinos había sido empujado por debajo de la línea de pobreza. El que antes había sido el país más rico de América Latina en términos de ingreso per cápita cayó por debajo de Perú y de otros países de Centroamérica.

La crisis de Argentina fue el resultado de su fiel adhesión al modelo neoliberal. La liberalización financiera, la causa inmediata del colapso, fue parte de un programa más amplio de la reestructuración económica profunda. Argentina ha sido el icono de la globalización al estilo latino. Redujo sus barreras comerciales más rápido que la mayoría de otros países de América Latina. Se siguió un amplio programa de privatizaciones con la venta de 400 empresas del estado – incluyendo aerolíneas, compañías de petróleo, el acero, las compañías de seguros, telecomunicaciones, servicios postales, y productos petroquímicos – lo que significaba un siete por ciento del producto interno anual de la nación.
En el gesto más emotivo de la fe neoliberal, Buenos Aires adoptó la convertibilidad y por lo tanto renunció voluntariamente a cualquier control significativo sobre el impacto interno de una economía global volátil. Este sistema establecía una dependencia entre la cantidad de pesos en circulación y la cantidad de dólares en venir. Esta política, como observó el analista del Washington Post Paul Blustein, entregó el control de la política monetaria de la Argentina a Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Esto significó, de hecho, la dolarización de la moneda del país.

Tanto el Departamento del Tesoro de los EE.UU. como su sustituto, el Fondo Monetario Internacional (FMI), instaron a tomar y aprobaron todas estas medidas. De hecho, incluso con la liberalización financiera en tela de juicio a raíz de la crisis financiera asiática de 1997-98, el entonces secretario del Tesoro Larry Summers ensalzó la Argentina por la venta de su sector bancario como un modelo para el mundo en desarrollo: "Hoy en día, en Argentina, un 50 por ciento del sector bancario, el 70 por ciento de los bancos privados, están bajo control extranjero, frente al 30 por ciento en 1994. El resultado es un más profundo, el mercado más eficiente, y los inversores externos, con una participación mayor en poner quedarse. "

A medida que el dólar subía de valor, también lo hacía el peso, por lo que los productos argentinos no eran competitivos a nivel mundial ni local. El aumento de las barreras arancelarias contra las importaciones no era una opción a considerar siquiera, debido al compromiso de los tecnócratas con el dogma neoliberal del libre comercio. En cambio, seguían los pedidos de los préstamos, en gran medida para financiar la brecha comercial peligrosamente creciente, y así la Argentina se hundió en una espiral de deuda. Cuanto más se pedía prestado, más se alarmaban los acreedores internacionales y más cara se ponía la tasa de interés. El dinero comenzó a fugar del país. El control extranjero del sistema bancario facilitó la salida de capitales que tanto necesitan los bancos, que se pusieron cada vez más reacios a prestar, tanto al gobierno como a las empresas locales.

Respaldado por el FMI, el gobierno neoliberal, sin embargo, siguió manteniendo al país en la convertibilidad, que ya se había convertido en una camisa de fuerza. Como George Soros observa, la Argentina "había sacrificado prácticamente todo en el altar de la convertibilidad, para cumplir con las obligaciones internacionales."

La crisis se desarrolló con una velocidad alarmante a fines de 2001, obligando a la Argentina a ir al FMI en busca de dinero para pagar su deuda. Después de proporcionar préstamos anteriores, el FMI se negó a prestarle a su alumno en esa ocasión, lo que terminó en el default de la deuda de 100 billones de dólares. Las empresas se derrumbaron, las personas perdieron sus empleos, los capitales abandonaron el país, se produjo un estallido social y los gobiernos provisionales fueron cayendo unos tras otros.

La jugada de Kirchner

Cuando Kirchner ganó las elecciones a la presidencia en 2003, heredó un país devastado. Él enfrento el dilema entre pagar la deuda o producir el resurgimiento del país. O ponía los intereses de los acreedores primero, o le daba prioridad a la recuperación económica. Kirchner ofreció saldar las deudas de la Argentina, pero con un gran descuento de entre el 70 al 75 por ciento, pagando sólo 25 a 30 centavos por dólar. Los tenedores de bonos pusieron el grito en el cielo y pidieron al FMI que disciplinara a Kirchner. Pero Kirchner reiteró su oferta y advirtió a los tenedores de bonos que se trataba de una oferta por única vez. Les dijo que la tenían que aceptar o de lo contrario iban a perder el derecho a cualquier reembolso. Les dijo a los acreedores que no perjudicaría a los argentinos sumidos en la pobreza para pagar la deuda y los invitó a visitar barrios pobres de su país a "para que pudieran ver la situación de pobreza de primera mano y en el lugar." Frente a su determinación, el FMI se mostr´´o impotente y la mayoría de los enojados tenedores de bonos aceptó sus términos.

De hecho, Kirchner jugó fuerte no sólo con los acreedores, sino también con el propio FMI. Él le dijo al Fondo, a principios de 2004, que la Argentina no pagaría una cuota de 3,3 mil millones dólares al FMI a menos que se aprobara una cantidad similar en préstamos a Buenos Aires. El FMI parpadeó y apareció con el dinero. En diciembre de 2005, Kirchner pagó la deuda del país con el FMI en su totalidad y sacó al FMI fuera de la Argentina.

Durante más de dos décadas, desde la crisis de la deuda del Tercer Mundo en la década de 1980, los gobiernos de países consideraron la posibilidad de desafiar a los acreedores. Se habían producido algunos casos de default en algunos los pagos, pero Kirchner fue el primero en amenazar públicamente a los prestamistas con un recorte unilateral, y fue el primero en hacer realidad esa promesa. Stratfor, la firma de análisis de riesgos políticos, señaló las consecuencias de su acto en la cuerda floja: "Si la Argentina se aleja de sus deudas privadas y multilaterales con éxito – lo que significa que no se derrumba económicamente cuando se queda fuera de los mercados internacionales después de repudiar su deuda – a continuación, otros países pronto podría tomar el mismo camino. Esto podría terminar lo que poca relevancia institucional y geopolítica del FMI se ha terminado. "

Y, de hecho, el acto de Kirchner contribuyó a la erosión de la credibilidad y el poder del fondo en medio de la presente década.

Recuperación

Argentina no se derrumbó. Por el contrario, creció en un notable 10 por ciento por año durante los próximos cuatro años. Este no era un misterio. Una causa central de la alta tasa de crecimiento fue que el gobierno reinvirtió en la economía interna los recursos financieros, en lugar de enviarlos fuera para pagar la deuda. La histórica iniciativa que tomó Kirchner sobre la deuda estuvo acompañada además por otras medidas para liberarse de los grilletes del neoliberalismo: la adopción de una flotación administrada del peso argentino, los controles de precios internos, los impuestos a las exportaciones, un fuerte aumento del gasto público, y un límite a los aumentos de las tarifas de servicios.

Kirchner no limitó sus reformas a la esfera doméstica. Llevó a cabo iniciativas de alto perfil con líderes progresistas en América latina, como ser el hundimiento del Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) patrocinado por Washington y los esfuerzos para lograr una mayor cooperación económica y política. Como un hecho emblemático de esa alianza continental se puede mencionar la compra por parte de Venezuela de 2,4 mil millones dólares en bonos argentinos, lo que permitió a la Argentina cancelar toda su deuda con el FMI.

Junto con Hugo Chávez de Venezuela, Lula de Brasil, Evo Morales, de Bolivia, y Rafael Correa de Ecuador, Kirchner fue uno de los más notables líderes que en América latina produjo la crisis del neoliberalismo. Mark Weisbrot, quien destacó su importancia continental, escribe las políticas de Kirchner "en general no le hizo ganar el favor de Washington ni de los círculos de negocios internacionales, pero la historia lo recordará no sólo como un gran presidente, sino también como un héroe de la independencia de América Latina".

(Fuente: alternet.org)

(Traducción: Pablo Bilsky).

 

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