
La diplomacia imperial demostró sus limitaciones, sus necedades, sus históricos atropellos. Y la respuesta de los países latinoamericanos no se hizo esperar. Fueron tres de las naciones que desde el imperio se ubican en el "eje del mal" las que analizaron el hecho con mayor dureza. Cuba, Bolivia y Venezuela cuestionaron a Estados Unidos a raíz de las filtraciones de Wikileaks dadas a conocer en los últimos días por diarios de todo el mundo, a través de los discursos de sus representantes en la XX Cumbre Iberoamericana, que finalizó este sábado en Mar del Plata.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, manifestó que “las últimas y escandalosas revelaciones a través de wikileaks desnudan la diplomacia imperial, donde se confunde la diplomacia con operaciones y con la burda intervención en los asuntos internos” de otros países.
En otro orden, el representante cubano pidió a nivel mundial “un desarme general y completo” y cuestionó el “voraz complejo industrial” armamentista, a la vez que respaldo a Rafael Correa por el intento de golpe de Estado en ese país.
Por su parte, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, se refirió a las filtraciones diciendo que se trata de “una intriga permanente para socavar” las relaciones entre los países latinoamericanos, y pidió “el rescate de la ética política” y solicitó que “el repudio se convierta en una renovación de las relaciones políticas”.
En tanto, el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, habló de “diplomacia imperial” y manifestó que estas filtraciones “no pueden dividirnos”. Advirtió que el objetivo de la difusión de las filtraciones es “separarnos”, aunque consideró que “este tipo de espionaje con puede limitar la tarea que emprendió América Latina”.
