
Este miércoles 11 de mayo se cumplen 37 años del asesinato del sacerdote tercermundista, Carlos Mugica, perpetrado por la banda parapolicial de la Triple A, en 1974. En su memoria se celebrarán misas en distintas parroquias del conurbano.
Hijo de un de los fundadores del Partido Conservador y de madre terrateniente, Mugica se involucró desde temprano en las luchas populares del país en las décadas de 1960 y 1970, y fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero en la Villa 31.
Perteneció al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM) que promovió una renovación dentro de la Iglesia Católica, tendiendo a involucrarse directamente en la lucha contra la pobreza y atendiendo los problemas sociales no solo desde la asistencia, sino también desde la toma de conciencia.
El Padre Mugica trabajó con los sectores más pobres de Buenos Aires enseñándoles a cambiar resignación ante la pobreza, por la defensa de sus derechos. Su prédica lo acercó al movimiento peronista cuando siendo asesor espiritual del Colegio Nacional Buenos Aires conoció en la Juventud Estudiantil Católica, quienes años después formarían Montoneros.
El 11 de mayo de 1974, un operativo al mando de Rodolfo Eduardo Almirón, miembro de la Triple A, se encargó de acabar con la vida del “cura villero”, acribillándolo a balazos.
En 1984 un ex custodio de López Rega, Juan Carlos Juncos, confesó ante el juez Eduardo Hernández Agramante haber participado en el operativo para matar a Mugica por orden del “Brujo” José López Rega. En la declaración, Juncos manifestó que el “Brujo” le había entregado diez millones de pesos ley 18.188 para terminar con Mugica, porque “este curita lo estaba molestando políticamente”. Aquel 11 de mayo de 1974, todo el barrio lloró hasta hacer más intransitables las calles de barro.
La causa por los crímenes cometidos por la Alianza Anticomunista Argentina la lleva adelante el juez federal Norberto Oyarbide, quien los consideró como delitos de "lesa humanidad" y, con esa decisión, logró que la causa sea considerada imprescriptible, ya que corría serio riesgo de ser archivada.
Oración del Padre Mugica
Señor: perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece.
Señor: perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no.
Señor: perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas, de las que puedo no sufrir, ellos no.
Señor: perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo.
Señor: yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre.
Señor: perdóname por decirles “no sólo de pan vive el hombre” y no luchar con todo para que rescaten su pan.
Señor: quiero quererlos por ellos y no por mí.
Señor: quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos.
Señor: quiero estar con ellos a la hora de la luz.
Fuente: El Historiador
