Desde que el Negro Palma asumió la conducción técnica de Rosario Central que La Capital se empeña en bautizarlo, en la ficha que da cuenta de las formaciones del partido de turno, como “Luis O.”, pese a que el nombre completo que le pusieron los padres al Tordo, al inscribirlo en el registro civil de la localidad chaqueña de Campo Largo, es Omar Arnaldo.
Esto llamó poderosamente la atención del Señor I, ya en el primer encuentro que dirigió el ex volante canalla, ante Ferro en el Gigante, pero imaginó que se trataba de un pequeño error que sería rápidamente corregido con el correr de los minutos. Cosa que no sólo no sucedió aquella tarde del 3 a 0 ante el Verdolaga, sino que el error se repitió en la derrota frente a Merlo, en la victoria ante Chacarita, en el ventoso triunfazo ante Independiente Rivadavia en Mendoza, en la dura caída con Boca Unidos en Arroyito, en el curioso empate en tres con Instituto en Córdoba, y en la previa del choque del último domingo 15 de mayo ante el Decano tucumano.
Aprovechando las ventajas que ofrece esa fabulosa herramienta llamada Internet, este curioso cronista decidió “googlear” al famoso Luis O. Palma y lo hizo encerrando las tres palabras (y el punto que sucede a la O) entre sendas comillas, para que en los resultados sólo aparecieran aquellas coincidencias idénticas, respetando incluso el orden de las mismas.
La sorpresa fue aún mayor ya que, no sólo el decano de la prensa argentina incurría en el error de cambiarle el nombre al Tordo sino que Clarín y su hijo deportivo Olé, el santafesino diario El Litoral y hasta el sitio oficial de la AFA, coincidían en llamar al entrenador auriazul con el nombre de pila del fallecido piloto al que apodaban Loco (y que además tenía el prefijo "Di", antes del Palma) y la inicial de un segundo nombre que no coincide con ninguno de los dos Palmas mencionados.
Esto, que sean varios los medios en cometer el mismo yerro, lejos de minimizar la falta en la que incurre el matutino la agigantó aún más, según la humilde opinión del Señor I. Es que, si bien podría ser perdonable que un medio porteño confunda los datos personales de un técnico que acaba de debutar como tal y que como jugador actuó casi siempre de la General Paz para afuera. Pero es difícil de justificar o dejar pasar para un grupo de trabajadores de prensa que han seguido prácticamente de pé a pá la carrera del bueno de Omar. Y no sólo eso, la sensación que le queda a quien suscribe estas palabras es que se trata de un nuevo caso de abuso del uso de las herramientas Control C-Control V (copiar-pegar), cada vez más común en el vapuleado ambiente periodístico.
Todos, incluido el Sr.I., por supuesto, hemos caído inevitablemente en las garras del monstruo Control C-Control V, que permite ahorrar una cantidad de tiempo inestimable a la hora de tomar nota de datos necesarios para la tarea a la que uno está abocado. La diferencia, gigante en la mayoría de los casos, es que muchos nos preocupamos –después de “pegar” el texto que “copiamos” de otro ya publicado– por chequear que esos datos estén correctos. Sobre todo si se trata de los datos personales de un director técnico de un equipo profesional de fútbol que pertenece a la ciudad en la que trabajamos.
Estimado lector, copie esta nota si quiere –el Señor I lo autoriza sin siquiera exigir que cite la fuente– pero, por favor, compruebe que los datos sean correctos antes de pegarlos en donde a usted se le ocurra.
