Cercanías y distancias. En las internas los frentes son más de dos.
Cercanías y distancias. En las internas los frentes son más de dos.

Este jueves fue un día colorido para Rosario. Los tres candidatos más fuertes según las encuestas, Agustín Rossi, Antonio Bonfatti y Rubén Giustiniani, alborotaron la tarde del centro y de algunos barrios con sus respectivos cierres de campaña.

Los cierres comenzaron pasado el mediodía y se extendieron hasta la noche. Los tres se presumen ganadores, no sólo en las elecciones primarias de este domingo, y encararon optimistas su paseo por la ciudad acompañados por cientos de personas. Más allá de alguna dedicatoria mutua entre los socialistas en pugna, los precandidatos de ambos frentes mantuvieron el decoro y priorizaron el énfasis en sus consignas de campaña por sobre las descalificaciones.

Rossismo

"¿Y cuánto valen tus ojos maquillados y meditar con éter perfumado?". La música de "Vamos las bandas", de los Redondos, atronaba en la plaza Pringles mientras la multitud que acompañó este jueves en la caminata por las peatonales al precandidato a gobernador del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, hacía flamear las banderas y cantaba, convencida de que este domingo lo que dicen las encuestas se va a confirmar en las urnas y el Chivo será el candidato que compita por la Casa Gris el 24 de julio.

"Empezamos el 8 de diciembre con un acto público con 20 mil personas en la bajada Sargento Cabral, y allí dije que creía que iba a ser imposible que otro espacio político repita una convocatoria de esas características, y nadie lo hizo; nos animamos a hacer caravanas en Rosario y Santa Fe primero que nadie, recorrimos los barrios, hoy (por este jueves) recorrimos el centro de la ciudad; hicimos encuentros de cultura, de educación y de profesionales, por lo que estamos muy contentos y conformes con la campaña que hemos hecho, con mucha movilización, siempre en contacto y de cara a la gente", sostuvo Rossi sobre el improvisado escenario de la plaza Pringles, mientras esperaba para cerrar el acto.

En cuanto al cambio del humor social de la ciudadanía, el jefe del bloque de Diputados del Frente para la Victoria, aseguró que su imagen "está indisolublemente ligada a Cristina y al gobierno nacional" y recordó que cuando en 2009 "las cosas estaban complicadas para nuestro espacio político el depositario de ese enojo en esta provincia era exclusivamente yo, y me parece que hoy es al revés, hay corriente de simpatía y de empatía para con la presidenta, y eso también se traslada a nuestra propuesta política. Somos tributarios de ese crecimiento y allí está explicado también parte de nuestras expectativas electorales".

Rossi arrancó su caminata en la plaza Montenegro acompañado de los precandidatos a intendente Héctor Cavallero, a diputado provincial Luis Daniel Rubeo, a senador Armando Mario Perichón y a concejal Roberto Sukerman, además del resto de los postulantes de la lista del Frente para Victoria y un nutrido grupo de jóvenes y artistas callejeros que transitaron las peatonales San Martín y Córdoba hasta llegar a la intersección de Presidente Roca, plaza Pringles, donde se improvisó el acto de cierre.

"Tenemos mucha confianza, porque no hay ninguna encuesta en la provincia que no nos dé ganando la elección primaria", destacó Rossi, quien sin embargo explicó que "las encuestas son fotografías", por eso llamó a sus seguidores a seguir trabajando estos dos días y "esperar a que llegue el domingo y que la realidad confirme lo que hoy dicen esas mediciones".

Socialismo I

Horas antes, había deambulado por las calles de los barrios rosarinos, el precandidato por el Frente Progresista y senador nacional, Rubén Giustiniani. "Nosotros somos la mejor alternativa dentro del Frente Progresista Cívico y Social. Si el apoyo se traduce en votos, estamos convencidos de que vamos a ganar", aseguró el senador nacional.

Además de transmitir mensajes de seguridad sobre el triunfo, el precandidato de la lista "Ganamos Todos" aseguró que no hay resquemores con los adversarios del Frente: "El lunes estaremos todos juntos trabajando por el triunfo del Frente Progresista ante el Justicialismo y el PRO", dijo.

Luego de recorrer algunas arterias de la zona norte, a las 14.30, la caravana se reunió en la esquina de Avellaneda y Mendoza, en Echesortu, con banderas y volantes que anunciaban un triunfo: "Giustiniani es el futuro gobernador de Santa Fe". Más tarde, la caravana cobró fuerza en la esquina de Oroño y Córdoba, donde además estuvo el precandidato a diputado Eduardo Di Pollina.

"Queremos decirles a los rosarinos que vamos a acercarles una solución a sus problemas habitacionales, que vamos a trabajar por su seguridad todos los días; y que vamos a trabajar por la educación", repitió el precandidato, a sólo 72 horas de los comicios, en una suerte de resumen de sus propuestas más fuertes.

Socialismo II

En el extrañamente cálido ocaso del jueves, una más ruidosa que multitudinaria movilización, atravesó el centro rosarino. Se trataba, esta vez, de los seguidores del oficialismo municipal y provincial que acompañaban a su máximo exponente, Hermes Binner, quien por esas horas se aprestaba a darle el empujón final a su cachorro político, el ministro de gobierno, Antonio Bonfatti.

La caminata partió del Monumento, pasó por las peatonales y finalizó en la Plaza Montenegro. Allí el intendente Miguel Lifschitz alertó a aquellos que "creían que después de 22 años de gobiernos socialistas en Rosario el socialismo iba a estar agotado, en realidad el PS está más vivo que nunca", expresó.

La candidata a sucederlo agradeció por su parte al partido por permitirle "demostrar que las mujeres también podemos". Y finalmente, el candidato a gobernador, habló por sí mismo, sin asistencia ni machete: "Hicimos mucho y lo vamos a seguir haciendo", dijo.

Los cantitos de la militancia socialista estuvieron dirigidos a los propios "compañeros" del PS. Nadie se acordó de los radicales ni del PJ. Es entendible tratándose de internas donde la mayor fogosidad se dio entre camaradas.

Binner fue aplaudido merecidamente. Es encomiable el esfuerzo que ha hecho por llevar sobre sus hombros el peso de una campaña a gobernador en la que no compite. Para ello apostó fuerte –hay que reconocerlo– lo cual no es común en su siempre precavida naturaleza. Supeditó sus chances presidenciales al triunfo de su pichón, quien el domingo, por más espaldarazo que le hayan dado, deberá volar con alas propias. Si este último pierde, arrastra con él a su mecenas. Al menos así lo quiere hacer ver el actual mandatario provincial, cosa de torcer la voluntad de quienes están con Giustiniani pero que, a su vez, no quieren que Binner pase a la historia sólo y meramente, como el primer gobernador socialista del país.

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