
En su presentación oficial como flamante entrenador del club que lo vio nacer futbolísticamente, Juan Antonio Pizzi confesó que aceptó el desafío porque “ante todo primó lo emocional”, y que “el objetivo es ascender o ascender”.
Cuando en uno de sus primeros partidos en Primera, y con sólo 20 años de edad, Pizzi saltó a disputar un balón con el Cabezón Ruggeri y Nélson Gutierrez y los feroces integrantes de la zaga central del River de aquel 1988 quedaron desparramados en el suelo viendo como el pibe surgido de las inferiores canallas se hacía de la pelota sin siquiera despeinarse, los hinchas entendieron que ese grandote e incansable delantero iba a llegar lejos.
Más de dos décadas después, de esa aparición, el furibundo delantero que emigró –rápidamente, como siempre ocurre– a México y que llegó a ser el máximo goleador (Pichichi) de la poderosa Liga Española, está de vuelta en Arroyito. Ya no luce la 9 en la espalda, porque hace rato que la cambió por el buzo de entrenador, y no tendrá que lidiar con duros zagueros centrales sino que deberá afrontar un desafío mayor: Lograr el ansiado y dilatado ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino y devolverle a Central el lugar que, por historia y títulos conquistados, le corresponde y merece ocupar.
El Gran DT
“El único refuerzo que quiero ahora es (Paulo) Ferrari. Sé que es difícil, pero los dirigentes lo van a intentar", arrancó marcando la cancha el sucesor de Palma, en su presentación oficial, y agregó: "Igual necesitaremos cuatro o cinco jugadores más, y no caben dudas de que (Jesús) Méndez es uno de los símbolos del equipo y ojalá que pueda seguir”.
El flamante entrenador auriazul, que viene de dirigir en el fútbol chileno y de lograr el subcampeonato con la Universidad Católica, reconoció en la conferencia de prensa que tomó la decisión de aceptar el desafío porque "primó lo emocional" por sobre todas las cosas, ya que "cada vez que lo pensaba, teniendo en cuenta los pro y los contras, siempre chocaba con lo sentimental que es lo que finalmente decide”, y añadió: “Soy consciente de que dejo muchísimo y que tuve que hacer un montón de concesiones, en cuanto a la parte deportiva y futbolística, al dejar un club como Católica, donde jugaba competiciones internacionales y habíamos hecho una temporada muy buena. Pero hay situaciones que tienen que ver mucho más con lo emocional y sentimental”.
Por último, y tras dejar bien en claro que “el objetivo es ascender o ascender", el hombre que intentará conducir al equipo auriazul hacia la máxima división, sentenció: “Mi idea es ascender, ojalá que podamos conseguirlo, pero no quiero adelantarme a los plazos porque hoy los resultados marcan la continuidad de un técnico”.
Lo que viene, lo que viene
Resuelto el problema mayor, que se presentó con la sorpresiva renuncia del Negro Palma, la directiva canalla anunció que la pretemporada comenzará el próximo martes 5 de julio, en el predio que la institución posee en Arroyo Seco, y continuará en la balnearia y fría localidad de Necochea.
