
Por Pablo Bilsky. Deambulan por las devastadas aldeas de la sección B de Cisjordania, entre escombros y basurales. Suplican “ten shékels” (en inglés, diez shékels, moneda del Estado de Israel: unos tres dólares) cuando en vano intentan venderles ristras de horribles postales de Jerusalén a turistas que van hacia Belén. Se trata de europeos, estadounidenses y latinoamericanos que se dirigen a la ciudad del pesebre con la intención de adorar al niño Jesús, pero miran con rechazo a esos chicos pobres de hoy que nacieron en el mismo barrio que Cristo.
El chico camina cada vez más rápido, incansable, paralelo al enrejado azul del punto de control del muro de Cisjordania. El turista ecuatoriano repite “No, no” con creciente fastidio. Menos suerte aún tuvo con un joven estadounidense, de Chicago, ex marine y estudiante de Antropología: “No”, dijo, cortante y se dio vuelta. Una señora optó por la cara de perro. Su esposo, por la de asco. Pero el niño sigue, va y viene, no descansa. Ofrece, corre, trota, y la ristra de diez postales de Jerusalem, “Greeting from Jerusalem”, con cada uno de los lugares santos y sitios de interés de la Ciudad Vieja “Old city” flota en el aire con los espasmódicos movimientos del pequeño, como una bandera de una derrota no reconocida.
“¿Parezco más grande, no? Tengo 13”, señaló en inglés un chico palestino que ayudaba a tirar de un carro con mercadería en una localidad rural cercana a Ramalá, en Cisjordania. La pregunta, siempre retórica, se escucha mucho en los territorios ocupados, como una suerte de prólogo a un relato que se manifiesta en mucha historias de vida distintas pero es, a la vez, uno sólo: la narración de penurias, de una vida difícil, complicada, más que compleja. “Tuve que salir a trabajar desde muy chico”, cuenta un jovencito, ya mayor de edad, empleado de comercio en una galería del centro de Ramalá.
En los territorios palestinos el desempleo alcanza el 50 por ciento, y la pobreza trepa al 70 por ciento. A los niños de Palestina todo les queda muy lejos: especialmente la educción y la salud. Muchos mueren esperando la autorización de los israelíes para pasar el muro de Cisjordania y lograr llegar a un hospital. Sí tienen, eso sí, fácil acceso a las cárceles israelíes, en calidad de detenidos, contraviniendo normas y leyes vigentes. Pueden ir presos pese a ser menores de edad, como denunció el último informe de la ONG Betselem, una organización israelí que vela por los derechos humanos de los palestinos en los territorios ocupados.
Según un cable de la agencia EFE que reproduce el último informe de la ONG, sólo un menor palestino, de los 853 procesados por lanzamiento de piedras a israelíes, ha sido absuelto en el período 2005-2010, una anomalía jurídica que vienen denunciando Betselem.
La razón de ese altísimo porcentaje, señala el informe de la ONG israelí, se debe a la presión a la que se ven sometidos los menores y sus familias, y al hecho de que si no se declaran culpables y siguen adelante con el proceso judicial pasarán, muchas veces, más tiempo en la cárcel de lo que contempla la condena para esos casos. De los 853 expedientes llegados a la fiscalía, 34 tenían entre 12 y 13 años; 255 entre 14 y 15; y el resto de 16 a 17.
El lanzamiento de piedras por menores palestinos ha sido desde siempre una práctica común de protesta contra la ocupación israelí, y por la que pueden llegar a cumplir varios meses de cárcel. El sesenta por ciento de los menores entre 12 y 13 años fueron condenados a penas de entre varios días a dos meses pero, en el caso de haber elegido ser juzgados, podrían haber permanecido durante meses porque el delito establece la detención hasta el final del proceso.
Debido a que el juicio suele tardar mucho más que la condena por lanzar piedras, los menores se declaran culpables casi inmediatamente para salir antes, en una práctica anómala y que viola los derechos de esos menores, denuncia Betselem en su informe.
El Ejército israelí tachó en un comunicado el informe de la ONG israelí de "desequilibrado" y subrayó que ignora la "explotación de menores por parte de organizaciones terroristas de manera que violan el derecho internacional y quebrantan sus derechos". El Ejército aseguró que hace unos dos años se estableció un Tribunal Especial para Menores en Judea y Samaria (nombre que el estado de Israel utiliza para designar a los territorios ocupados), encargado de lidiar con casos en los que los sospechosos no cuentan con 18 años. Asimismo, afirmó que los jueces militares "han manifestado una gran sensibilidad sobre cuestiones relacionadas con los derechos de los menores, y en varias ocasiones han expandido esa protección más allá de lo requerido por la ley".
En medio de declaraciones cruzadas entre israelíes y palestinos, informes de ONGs protestas de organismos de derechos humanos, en medio de resoluciones de la ONU y, sobre todo, en medio del humo que manan hediondos contenedores de basura, entre escombros, muros, rejas y alambres de púa, asoman los niños palestinos. Por allí deambulan. Parecen más grandes.
Fuentes: www.btselem.org
