El ex capitán de fragata Alfredo Astíz, quien tildó de “ilegítimo” el proceso que afronta por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, aseguró ser “objeto de una persecución por motivos políticos”, pero a la vez reivindicó su actuación como integrante de los grupos de tareas que funcionaron en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (Esma).
“No nos perdonan haber combatido con éxito a la subversión”, manifestó el ex marino que llegó a infiltrarse en agrupaciones de Derechos Humanos simulando tener un hermano desaparecido, y ‒sin ningún tipo de tapujos‒ concluyó desafiante: “Cada pedido de prisión perpetua de la querella es una medalla que como soldado guardo en mi corazón”.
Tras calificar el juicio en el que probablemente reciba una condena ejemplar como "un acto de linchamiento", el ex represor conocido como el Ángel rubio, se acercó a los miembros del Tribunal Oral Federal que lleva adelante el proceso en su contra y les entregó provocativa e irónicamente un ejemplar de la Constitución Nacional.
Al momento de acercarles el ejemplar de la Carta Magna, Astiz pidió a los magistrados Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli, que “se lo hicieran llegar a la Corte Suprema”. La insólita actitud tuvo lugar luego de que pronunciara sus “últimas palabras”, instancia del juicio en que cualquier acusado puede exponer las razones de su inocencia que pudieran no haberse vertido antes, aunque también pueden rechazar ese beneficio y optar por el silencio.
La Justicia es universal
Astiz, que junto a otros 17 acusados más está imputado por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ex Escuela Mecánica de la Armada, edificio recientemente recuperado y transformado en espacio de militancia, entre los que se cuentan el secuestro y la posterior desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, del periodista Rodolfo Walsh y de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, de quien logró ganarse su confianza como parte del grupo de la Iglesia de la Santa Cruz en el que se infiltró haciéndose pasar por hermano de un desaparecido
En una extensa exposición ante el Tribunal Oral Federal Nº 5, Astiz calificó reiteradas veces de "ilegítimo", al proceso, las querellas y la fiscalía, y negó a la vez la validez de la "justicia universal" para los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.
Sobre el final de su testimonial, como si lo anterior fuese poca cosa, el ex marino reivindicó el genocidio perpetrado durante la dictadura, y mirando a los miembros del tribunal arengó: “Cada pedido de prisión perpetua de la querella es una medalla que como soldado guardo en mi corazón”, según citó desde la sala de audiencia la abogada querellante, Myriam Bregman, a través de su cuenta en Twitter.
