A megáfono prohibido, miles de micrófonos humanos.
A megáfono prohibido, miles de micrófonos humanos.

No es un superhéroe yanqui más. No es individualista, ni tiene poderes mágicos. Es un héroe colectivo. Su poder reside en la organización de muchos. Denuncia la prepotencia antidemocrática de los banqueros desde bien adentro, en las propias entrañas del sistema. Su accionar produce retortijones al capitalismo, que se defiende con la violencia física de la policía y la violencia simbólica de los medios al servicio de las corporaciones. Su misión es ocupar el espacio público, hacerse ver, reclamar. La botonería servil de Mickey quedó atrás, derrotado por Mic Check, el emblema del movimiento “Occupy” (“Ocupar”), una protesta que se sigue extendiendo en decenas de ciudades de Estados Unidos y llegó hasta la pulcra, perfecta y virginal donde-nunca pasa-nada-Canadá.

No es un pájaro, no es un avión. No es Superman, ni ninguno de los típicos superhéroes yanquis, empleados de la CIA, el FBI, serviles al poder concentrado y al servicio del imperialismo. Es Mic Check. Su nombre está fonéticamente cercano a Mickey, pero su ideología está en las antípodas del hijito ratonil del freezado dibujante botón.

Mic Check: su nombre surgió de una prohibición. Nació de la resistencia, a partir de la resignificación de una medida de las autoridades de Nueva York para poner freno al derecho de libre expresión de los “Occupy Wall Street” ("Ocupar Wall Street"), el movimiento antifinanciero que surgió hace casi tres meses en Nueva York y luego se extendió por todo Estados Unidos.

Como a los manifestantes se les prohibió usar megáfonos, micrófonos o cualquier otro elemento para amplificar la voz, parieron los micrófonos humanos. Cada persona repite en voz alta las consignas, que se van pasando como un eco que se amplifica y da a luz a una voz colectiva que es la suma de varias voces. Es una acción solidaria y plural que cuestiona las bases mismas de la ideología individualista que detenta la hegemonía cultural en los Estados Unidos.

“Mic Check”, que significa “Probando micrófono”, (algo así como el “Uno, dos, tres, probando” que se utiliza en tierras hispanoparlantes), pasó a ser consigna, divisa y seña de identidad de los que protestan contra el capitalismo financiero desde el propio útero que lo malparió.

Un fantasma recorre Estados Unidos. Es un fantasma sonoro, inmaterial, que de pronto se corporiza en miles de manifestantes, ciudadanos indignados que denuncian la injusticia que es esencial al sistema capitalista.

La metáfora sonora tiene un gran valor simbólico: el sonido atraviesa los muros, es imparable. La otra metáfora, que además es un hecho físico, real y tangible, es también muy poderosa y está en el propio nombre del movimiento: ocupar. Es una noción espacial, se refiere a ocupar el espacio público, ocupar la atención, ser visibles en medio de una censura alevosa de parte de las autoridades y los medios corporativos a su servicio.

Mic Check es por estos días la pesadilla de los banqueros, los dirigentes y el propio presidente Barack Obama. Este miércoles 23 el superhéroe colectivo se corporizó de golpe en un gimnasio de una escuela en la ciudad de Manchester, en el estado de Nuevo Hampshire, mientras el decepcionante mandatario daba una conferencia de prensa.

Mic Check lo interrumpió y se despachó a gusto. El héroe colectivo fue ocupando de poco el espacio del gimnasio, mezclándose con el resto de los asistentes para luego irrumpir de golpe y denunciar la brutal represión en la propia cara presidencial.

“Cerca de 4000 manifestantes pacíficos fueron arrestados, mientras los banqueros continúan destruyendo la economía. Su silencio envía un mensaje de que la brutalidad policial es aceptable. Los bancos fueron salvados. Nosotros, vendidos”, gritó el héroe colectivo hasta que fue tapados por la claque de Obama. El mandatario sólo atinó a balbucear una de sus típicas respuestas Heidi, como un mediocre comentarista de la realidad que se olvida que trabaja de presidente de los Estados Unidos.

Mic Check no se detiene y mete bulla hasta en Canadá. El botón congelado y su ratón servil refunfuñan, resentidos.

Fuentes: Página 12, AlterNet.
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