El Star Princess, con bandera de Bahamas, es de una firma yanqui.
El Star Princess, con bandera de Bahamas, es de una firma yanqui.

Aduciendo una epidemia de gastroenterocolitis a bordo, las autoridades de Malvinas impidieron al crucero turístico Star Princess –de bandera bahamenia– recalar en las islas. La excusa del temor a una propagación de diarrea al archipiélago fue rechazada por el capitán del barco, quien –según relató uno de los pasajeros– “se mostró sorprendido, porque fue una decisión sin precedentes, y la consideró errónea, dado el bajo número de enfermos”. Para el psicólogo argentino Luis Hauser, a bordo de la nave junto a un numeroso contingente de compatriotas, la razón del impedimento residió en la presencia de estos últimos y como represalia a la reciente prohibición de amarre para buques con bandera malvinense dispuesta por el Mercosur.

“Hubo mucho desencanto entre quienes queríamos llegar al archipiélago. Muchos iban a rendir homenaje a sus muertos en la guerra de Malvinas. Un capitán quería dejar una placa en la tumba de uno de sus soldados”, describió la situación Hauser, quien denunció el -hecho.

“Los 20 casos de gastroenterocolitis no justificaban el impedimento que puso el gobierno kelper”, explicó Hauser. “El capitán del crucero se mostró sorprendido porque dijo que fue una decisión sin precedentes y la consideró errónea por el bajo número de casos.”

El crucero había salido de la ciudad chilena de Valparaíso el 7 de enero con destino a Río de Janeiro, Brasil. Aunque la empresa dueña del Star Princess es de capitales de los Estados Unidos, la embarcación de lujo lleva bandera de Bahamas, “un Estado independiente que pertenece a la Comunidad Británica de Naciones”, tal como se encargaron de aclarar a bordo. Antes de intentar su escala frustrada en el archipiélago, había hecho puerto “sin inconvenientes” por la cuestión sanitaria en Punta Arenas, ciudad en el extremo austral chileno, y en Ushuaia.

“Incluso –contó Hauser en diálogo con el programa De haberlo sabido, por Radio América– en Tierra del Fuego los casos eran más al momento del arribo que los registrados cuando el crucero intentó recalar en las islas Malvinas.”

La decisión que tomó el Mercosur el mes pasado de impedir que los barcos con bandera de Malvinas atraquen en sus puertos movió el amperímetro del conflicto por la soberanía sobre el archipiélago, obligando al gobierno británico a ratificar públicamente su compromiso de mantener a las islas bajo su órbita, negando toda negociación al respecto, y despertando una polémica dormida en el seno de la sociedad inglesa.

El sábado, el influyente diario The Times publicó dos artículos en los que se respalda la postura de Buenos Aires,  uno de ellos, bajo el título "El Reino Unido debe poner fin a esta resaca imperial", lleva la firma nada menos que del canciller argentino, Héctor Timerman.

Aún más sorprendente resultó la nota firmada por el periodista inglés Simon Winchester, que cubrió la guerra de 1982, en la que propuso “repetir el éxito de la entrega de Hong Kong” y “darle las islas a la Argentina”.

Para Winchester, la cuestión Malvinas “es un problema que podría resolverse, y en su totalidad, con diplomacia y sentido común”. Sostuvo que “es bastante absurdo que la relación con un país latinoamericano importante sea tan incómoda por esquivar un problema tan mezquinamente”.

En abril van a cumplirse 30 años de la guerra, y la soberanía de las islas Malvinas es considerada hoy en día un asunto prioritario de política internacional por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que ha logrado en los últimos meses importantes avances en el asunto, en el ámbito del apoyo internacional, aunque hasta ahora la respuesta de parte de Londres ha sido siempre la misma: la negativa a cualquier negociación.

Fuente: Página 12
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