“Coronel, le vamos a pedir los trencitos”, escribió el hombre sobre una tarjeta de invitación a la cena a la que había concurrido ese 10 de junio de 1944, y la firmó: “Raúl Scalabrini Ortíz”. El destinatario del mensaje se hallaba en la otra punta de la mesa y no era otro que Juan Perón. El autor de Historia de los Ferrocarriles, quien había investigado en profundidad el sistema ferroviario vernáculo, y su diseño a imagen y semejanza de los intereses del imperio británico, consideraba que el control de ese medio de transporte era estratégico y que sin su nacionalización –que finalmente Perón concretó en 1948– Argentina no rompería las cadenas de dominación colonial con Inglaterra. El derrotero de los trenes ha sido un reflejo de las vicisitudes que debió afrontar el país a lo largo de su historia, por eso no es casual que la última dictadura militar y los gobiernos neoliberales que continuaron su modelo, los hayan privatizado y desaparecido, y que el actual gobierno de reparación nacional vuelva a ponerlos sobre las vías. Mientras la Casa Rosada, con Florencio Randazzo a la cabeza, ultima los detalles para poner en marcha la formación que recorrerá el tramo Rosario-Retiro, anuncia la reanudación de otros recorridos y la reestatización del sistema, en la ciudad –ya signada por el precoz calendario electoral– se disputan el rédito político de la vuelta del tren.
La reestatización
“¿Saben qué día es hoy, no? ¿No saben? El Día del Ferroviario, y hace 67 años, un señor que se llamaba Juan Domingo Perón, anunciaba la recuperación de los ferrocarriles argentinos, la nacionalización de los ferrocarriles argentinos”, recordó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el domingo pasado, al dejar inauguradas las sesiones del Congreso, en uno de los fragmentos más trascendentes de su discurso, que para los medios hegemónicos quedó completamente opacado por sus declaraciones alrededor del tema Amia-Nisman. Pero en ese tramo de su exposición, Cristina anunció una medida largamente esperada por quienes resistieron al desguace del Estado y exigen una profundización del rumbo iniciado desde 2003 a esta parte. “Yo quiero decirles a todos los legisladores que voy a enviar a esta Cámara un proyecto de ley para recuperar por parte del Estado la administración de los ferrocarriles argentinos”, informó la mandataria.
“Sé que estoy cumpliendo un sueño de muchos, pero que nadie se engañe, no me mueve ningún afán estatizador”, advirtió la Presidenta, que fundamentó su iniciativa –como suele hacerlo– con “los números”, los cuales aseguró dan cuenta de que por una cuestión de eficiencia administrativa se impone la medida.
Un día después del anuncio, tras de la publicación en el Boletín Oficial de la resolución 171/2015 que «instruye a la sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado para que instrumente las medidas necesarias a los efectos de rescindir los Acuerdos de Operación», el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, aseguró que el Estado «está en condiciones de ser más eficiente que los privados». Cinco días después, Randazzo partió desde Buenos Aires a Rosario para hacer la primera prueba del tramo que se espera que vuelva a funcionar desde el 1 de abril. Las obras en el apeadero sur rosarino marchan a máxima velocidad.
Para Randazzo –uno de los presidenciables del kirchnerismo– la gestión que el gobierno realizó en la línea Sarmiento demostró que “el Estado es más eficiente que los privados” y que ese antecedente fue “fundamental para impulsar la renacionalización de los ferrocarriles”.
“Con la gestión que hicimos demostramos que el Estado puede ser más eficiente que los privados. Compramos coches nuevos, aumentamos la cantidad de pasajeros transportados en un 246%. En base a esa experiencia es que tomamos la decisión de crear Ferrocarriles Argentinos”, remarcó Randazzo.
El funcionario afirmó que “la gestión de los trenes debe tener un sentido social más que económico, lo que no quiere decir que no se pueda administrar bien. Estamos llevando el tren a las ciudades del interior y cuando la gente ve que vuelve este servicio, siente una gran alegría. Eso es el valor que debemos recuperar”, puntualizó.
«El Estado ya no le paga más a los privados. Tenemos motivos para rescindir el contrato. El Estado está en condiciones de ser más eficiente que los privados porque lo ha demostrado. No vamos a indemnizar absolutamente a nadie porque no corresponde», afirmó Randazzo.
Fein se sube al tren de la victoria
«La recuperación del tren nos ayuda a entender las cosas que debemos defender, porque todo se puede perder si no entendemos la importancia que tiene», dijo este miércoles la intendenta Mónica Fein, durante la presentación de la muestra “Llevame a ver un Tren”, que dejó inaugurada en la estación Rosario Norte.
En tren de campaña –formación de la que nadie se puede dar por bajado– , la mandataria se excedió en su autoatribución de la llegada del tren, y disparó la polémica. En la apertura de sesiones del Concejo Municipal, la intendenta afirmó en ese sentido: “Hemos logrado posicionar a Rosario a través de gestiones locales, provinciales y nacionales en un hecho estratégico como es la conectividad”.
“La conectividad que hemos alcanzado –continuó– a través de vías aérea, ferroviaria, terrestre y a partir de la hidrovía, convierten a Rosario en un centro muy atractivo del país y la región”, remarcó la mandataria municipal
Desde el Frente para la Victoria no le dejaron pasar la picardía y le salieron al cruce. “Fein se quiere subir a un tren al que siempre le puso trabas”, disparó el diputado nacional Marcos Cleri. “Veo que la intendenta se ufana de la conectividad ferroviaria, vial, aérea y fluvial de la ciudad de Rosario y se atribuye las acciones con ese objetivo, que en realidad se realizaron por inversiones y trabajo del gobierno nacional, por decisión de la Presidenta, a la que, al mismo tiempo, Fein y los dirigentes de su partido le ponen palos en la rueda, la atacan permanentemente”, sostuvo el legislador kirchnerista.
Otra referente del kirchnerismo local que le marcó la cancha a la intendenta fue la concejala Norma López. Luego del discurso inaugural de Fein, López apuntó: “Cuando Mónica Fein celebra la llegada del tren Rosario-Retiro no debe olvidar que el menemismo lo cerró y fue Cristina Fernández quien lo devolvió al pueblo, no ella”.
Desde las vías
Una de las críticas más contundentes a la política local con respecto al tren vino de la Unión Ferroviaria. El perecino Adrián Pavoni, consejero directivo del sindicato con quien dialogó este medio para analizar las actuales políticas fue lapidario: “Lo que intenta la municipalidad es sacar las vías férreas del centro de la ciudad lo más que se pueda”, indicó el dirigente, y aseguró: “Si es por ellos, levantan todo: Rosario Norte; Patio parada, que hoy se salva porque la carga está funcionando; e inclusive Cruce Alberdi”.
“Hay una cosa que yo no entiendo del gobierno de Rosario, porque podrían usar estas vías para que todos los que vienen de afuera no entren en auto y vengan en tren”, propuso.
Pavoni confesó que se ilusionó hace algún tiempo con la posibilidad de que el tren llegara al centro de Rosario, aunque admitió también que las expectativas se le derrumbaron cuando se enteró que “en la estación Rosario Central quieren hacer un estacionamiento subterráneo”. “Ahí empiezan a cerrar algunas cosas: y se entiende porqué los terrenos ferroviarios pasan a ser un negocio inmobiliario”, concluyó.
Próxima estación esperanza
Si bien la parada más reciente en el extenso camino de ida y vuelta que ha tenido el tren en la historia argentina es el Apeadero Sur, aunque el paso por Rufino también hizo su ruido –la Presidenta lo mencionó varias veces en su discurso en el Congreso–, la recuperación del sistema ferroviario –quizás no en el tiempo y forma que los más pedigüeños hubieran querido– tiene un largo recorrido por delante y tendrá otra escala trascendente cuando se dé el debate en Diputados y Senadores alrededor del proyecto de Estatización del Ejecutivo. Pero lo cierto es que durante los gobiernos anteriores al de Néstor Kirchner y Cristina Fernández los trenes fueron desapareciendo, mientras que en los últimos años volvieron a ser puestos sobre las vías; y eso vuelve a ilusionar a los veteranos luchadores por la recuperación de los ferrocarriles. Hoy aquellos hombres que hace más de cincuenta años esperan, ya no se sienten tan solos.
“Hola, habla Florencio”
Antes de llegar a Rufino, a dónde viajó días atrás para reinaugurar el tramo del ferrocarril que unirá esa localidad con la capital federal, el ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo dio una sorpresa al director del Diario La Tribuna de esa ciudad, Hugo Basso. “Me llamó para pedirme si no le podía hacer una ampliación de una foto que saqué en 1993, cuando pasó el último tren de pasajeros”, contó el periodista a este medio. El día previo a la llegada del funcionario, un cronista de télam le había hecho una entrevista al rufinense en la que se publicó esa foto que también reproducimos aquí.

Fuente: El Eslabón

