La Agrupación Deportiva Infantil Unión Rosario, muchísimo más conocida como Adiur, vive una de sus horas más gloriosas: participa del Torneo Federal C, uno de los certámenes que organiza la AFA.

La vida institucional de Adiur atraviesa uno de sus mejores momentos desde su fundación allá por el año 1980. Con una estructura deportiva modelo, el club del Viaducto continúa su marcha ascendente y disputa el Federal C, como representante de la Liga Rosarina. Ariel García es quizá uno de los mentores del crecimiento en el aspecto futbolístico. Es el coordinador de las divisiones inferiores y uno de los máximos responsables del momento actual de la entidad. “Hace 8 años que estoy acá. Me llamó quién es hoy uno de los directivos, Fabián Soldini, y me convocó a la aventura de Adiur”, recuerda este ex volante de las inferiores de Newell’s, y cuenta: “Acá todo empezó desde cero, con otra infraestructura, otro momento. Se empezó a remodelar desde abajo, con el fútbol infantil. El club era otra cosa, con una realidad muy distinta a la que se observa hoy”.

Es un buen momento

Con una cancha de 7 y otra de 11 que lucen un verde césped sintético inédito en Rosario y la región, Adiur vive el sueño de disputar por primera vez en su historia la última categoría del fútbol argentino. Integra la lejana zona 66 y en su presentación igualó 2 a 2 con Náutico El Quillá de Santa Fe. El debut, en condición de local, “fue muy emocionante para todos los que hace mucho venimos trabajando en el club”, resalta García desde un cómodo despacho en el que se exhiben trofeos y pizarrones con distintas indicaciones tácticas. Y aporta: “Ahora vamos a jugar con Cerrito de Entre Ríos y después con Atlético María Grande”, también de la provincia con la que Santa Fe comparte la ribera del Paraná.

Si bien el objetivo más ambicioso es “llegar dentro de cuatro o cinco años a la B Nacional para poder competir en inferiores en AFA”, Ariel reconoce que “el camino es largo y difícil, pero le vamos a seguir metiendo nuestro empeño”. Y no guarda elogios en reconocer el trabajo del entrenador de primera, Gerardo Ameli: “Es el que lleva adelante este proceso. Armó un gran equipo de trabajo con una idea diferente. Hay un muy lindo ambiente de laburo”.

La generación del 80

El club ubicado a unos 500 metros del Cruce Alberdi nace en mayo de 1980, como un desprendimiento de Adir. Para diferenciarse, sólo le agregaron la palabra Unión. Por la institución desfilaron jugadores como Federico Arias, Gonzalo Belloso, Pablo Vitti, Damián Díaz, y los hermanos Lucas y Ezequiel Lazo, quienes luego vestirían la camiseta de Rosario Central.

“Es uno de los clubes que se iniciaron con la Liga Rosarina, es una institución histórica”, destaca Ariel García, y aclara que “los colores primarios del club son los que se utilizan en la actualidad (naranja y negro), pero hubo un lapso en el que se cambiaron y se empezó a usar el amarillo y el negro, pero cuando revisamos la historia, el color era el naranja, y por eso ahora los volvimos a usar”.

La estructura que se observa en Avenida Sabin (Travesía) al 35 Bis, difiere mucho de lo que era en sus inicios y también de lo que se puede observar en el resto de los clubes de la Rosarina, exceptuando a Central y a Newell’s. Además cuenta con un gran plantel de trabajo distribuido en las áreas física, técnica, psicológica y nutricional. “A través del tiempo fuimos armando esa estructura y no tenemos nada que envidiarle a cualquier equipo del país”, se enorgullece el entrenador, y detalla: “Tenemos 100 chicos en la escuelita –que no es competitiva– que van desde las categorías 2012 hasta 2005; en el área competitiva tenemos 2 líneas en el Baby: A y B, que en total suman 12 equipos y aproximadamente 140 chicos; en inferiores hay 6 divisiones, más Décima y Predécima, ahí tenés 200 pibes más., así que en total hay unos 450 pibes que formás para que tengan proyección”. Distinto a lo que ocurre en la mayoría de las instituciones barriales, a las que en su gran mayoría se acercan pibes de la zona, Adiur seduce a padres y jugadores de diferentes sectores de la ciudad e incluso de otras localidades. “Tenemos chicos de todos lados. A los que tienen necesidades, y no pueden trasladarse, los ayudamos y además brindamos comida, merienda y contención”, señala el Profe García, y argumenta: “Porque acá no todo es fútbol, también formamos personas, e insistimos mucho en el colegio. Pedimos las libretas de calificaciones y los estimulamos”, añade.

Un viaje en submarino

Con el resurgimiento, la institución se convirtió en vidriera de jugadores. Un quiebre en ese cambio de imagen fue el convenio firmado con Villarreal de España que convierte a Adiur “en una especie del filial en Argentina” del equipo amarillo en el que brilló alguna vez Juan Román Riquelme.

García celebra que el acuerdo “se profundizó en los últimos años”, lo que posibilitó que “el club crezca en su infraestructura”, e infla el pecho al mencionar a Nahuel Leiva como uno de los jugadores formados en el Viaducto que alterna en el equipo de Primera del Submarino Amarillo, y hasta fue convocado a la selección española sub 19, tras cambiar su nacionalidad. “Acá vino con 12 años. Lo padecimos en una final que le ganamos a Santa Isabel de Hungría (club de Cafferata al 4000, de la zona sur rosarina), y lo trajimos a jugar a nuestro club”, rememora el DT, y agrega que en el conjunto español “también hay tres chicos más salidos de Adiur, que están en inferiores”.

“Todos creemos que hay jugadores que tienen proyección, pero nada te garantiza que lleguen a Primera. Hay chicos que no reúnen grandes condiciones, pero a base de sacrificio y perseverancia pueden llegar; y hay otros que son cracks y se quedan en el camino. El fútbol es muy difícil”, opina el coordinador de inferiores.

En sus primeros pasos en el club, García tuvo el privilegio de viajar al viejo continente donde conoció las modernas instalaciones del Villarreal. “Fui a capacitarme y conocí una metodología de trabajo muy diferente a la nuestra. Tenían otro tipo de formación que me ayudó muchísimo a crecer en la materia”, cuenta el entrenador sobre aquella experiencia que utiliza diariamente con los chicos de Adiur “haciendo un mix entre el modelo de ellos y el nuestro”.

Asombrado por lo que tenía ante sus ojos, el técnico cuenta: “La estructura del Villarreal es increíble. Tienen un microestadio, 10 canchas de césped sintético, 22 vestuarios. Junto al Barcelona y al Valencia, son los mejores clubes de España en materia de inferiores”.

“En abril fuimos a disputar un torneo con un selectivo de Adiur de chicos de 18 años. Es el torneo más importante de Europa, y quedamos afuera en cuartos de final perdiendo contra el Barcelona 1 a 0”, resalta Ariel sobre esa “experiencia hermosa, para nosotros y para los jugadores”. Y añade: “Este año vamos con la 2003 a disputar el mismo torneo. Con esto tenemos mucho cuidado y brindamos mucha contención porque los chicos van con una gran ilusión, por eso trabajamos para que vayan muy bien preparados, no sólo en lo futbolístico sino también en lo emocional”.

Un hueso duro de roer

Ariel García, coordinador de las inferiores de Adiur. Foto: Javier García Alfaro.
Ariel García, coordinador de las inferiores de Adiur. Foto: Javier García Alfaro.

Ariel, que ante la sola mención de el eslabón emparenta a este periódico con un viejo compañero suyo de las inferiores rojinegras como Kurt Lutman (“Es un fenómeno y respeto mucho cómo manifiesta y defiende sus ideales”), recuerda que su carrera como DT “empezó cuando tenía 25 años, hace 14 años”, y señala: “Un amigo, Mariano Soso –que después laburó con Nelson Vivas y Lucho Torrente, y hoy dirige a Sporting Cristal de Perú–, fue quien me metió en esto. Hicimos juntos el curso de entrenador y empecé en Newell’s, trabajando en el fútbol infantil, y hace 8 años que estoy en Adiur”.

Antes, mucho antes, Ariel tenía el mismo sueño que hoy intenta ayudar a cumplir a sus dirigidos. “Me inicié en Newell’s, hice las inferiores y gran parte de mi infancia la pasé ahí”, dice este ex volante derecho que “tenía mucho despliegue y mucho sacrificio pero limitado técnicamente”, según se encarga de remarcar entre risas, y admite que cada vez que le tocó enfrentar a su actual club, no le caía “nada simpático”. “Recuerdo la calidad de los equipos de Adiur, de donde salieron muy buenos jugadores en aquella época. Pero lo que más recuerdo es que eran equipos muy difíciles. Yo estaba en Newell’s y, por lo general, cuando nosotros o Central enfrentábamos a los «clubes de barrio» no había grandes escollos. Pero Adiur te presentaba pelea siempre”.

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