
El Espacio de Diversidad del Movimiento Evita, junto a profesionales de la comunicación, presentan una revista de género para defender derechos sociales conquistados por movimientos LGTB y hacerle frente a las políticas de atraso.
En medio del ajuste económico impulsado por el gobierno nacional y en franco retroceso de las políticas de inclusión y ampliación de derechos, sale a las calles de Rosario la revista de diversidad sexual La Tetera. “Salvo el suplemento Soy de Página|12, revistas de diversidad o de disidencia sexual, prácticamente no hay”, consideró Martín Paoltroni, periodista y editor de la flamante publicación, en diálogo con El Eslabón.
Tras recordar que en Rosario hubo una experiencia similar en 2012 con una publicación que se llamaba Quiero que gustes de mí, hoy extinta, Paoltroni anunció que la revista saldrá la semana próxima de la imprenta y se repartirá gratuitamente el 24 de marzo en la histórica marcha por Memoria, Verdad y Justicia.
“La revista tiene una agenda de reivindicaciones muy claras”, detalló Paoltroni sobre la publicación trimestral y que cuenta, para empezar, con una tirada de 500 ejemplares.
“En este contexto político, la revista es una herramienta para reforzar nuestros reclamos y reivindicaciones. Es como una trinchera”, agregó.
En cuanto al nombre dado al proyecto editorial, el periodista explicó: “Las teteras eran y siguen siendo lugares de encuentros sexuales, pero también de otro tipo de acercamiento con el otro o la otra, clandestino, marginal, que generalmente se da en los espacios públicos, como un parque, una estación de trenes o un baño público”.
El proyecto fue impulsado por Michelle Mendoza y Julián Fernández, referentes del Frente de Diversidad del Movimiento Evita Rosario, a fines del año pasado. “Ellos, junto a un grupo de compañeros de ese espacio, me convocaron a mí, a Laura Hintze y a Leandro Barticevic, para darle un marco comunicacional a la publicación”, contó Paoltroni, quien resaltó además que la revista apunta sobre todo a la transversalidad, a incluir las reivindicaciones de muchos colectivos LGTB, de los Varones Antipatriarcales, y de reflejar un trabajo mancomunado con otras organizaciones como Patria Grande y también con el Movimiento de Mujeres.
Sobre el temario de este primer número, Paoltroni precisó que el eje central es el cupo laboral trans: “Rosario puede, si se aúnan todas las voluntades políticas, convertirse en la primera ciudad que tenga una ordenanza de cupo laboral trans. La provincia de Buenos Aires aprobó una ley el año pasado, pero ahora eso está suspendido”, sostuvo.
Además, se abordará el trabajo sexual: “Los que hacemos la revista, en su mayoría, apoyamos la reglamentación del trabajo sexual. Además, Michelle desde el Frente de Diversidad tiene un trabajo muy fuerte con Ammar”, detalló.
Paoltroni adelantó además que en este primer número, La Tetera contendrá tres noticias necrológicas: “Vamos a hacer una nota sobre el travesticidio de Diana Sacayán, militante trans de La Matanza que fue asesinada en octubre del año pasado”, dijo. En ese contexto, añadió que “el genérico es el crimen de odio. Cuando un asesinato está motivado por cuestiones de género se lo considera un crimen de odio, pero después, como ocurre con los femicidios, está la necesidad de particularizar cada caso, nombrarlo”.
También saldrá publicado un artículo que escribió Marlene Wayar sobre Lohana Berkins, pionera en la lucha por la visibilización y conquista de derechos del colectivo trans, entre ellos, el de la identidad de género. Por último, “una despedida a Claudina Marek –una de las primeras lesbianas visibles que hubo en la Argentina–, que le escribió su compañera Ilse Fuskowa. Ambas fueron militantes de la visibilidad lésbica durante los ’90, y publicaron juntas los Cuadernos de existencia Lesbiana”, precisó el editor de la revista.
Ni unx menos
“La revista es de género. Nosotros entendemos que la agenda tiene que ser la misma que la del Movimiento de Mujeres, con los matices que hay también dentro de ese movimiento. Cuando se salió a marchar por el Ni Una Menos nosotros estuvimos ahí porque consideramos que también es nuestra reivindicación. Ni una menos es ni una mujer menos, ni una travesti menos, ni un puto menos”, remarcó Paoltroni. En este sentido, recordó que fueron las feministas quienes empoderaron a las referentes travas de los ’90, cosustanciadas frente a un mismo enemigo opresor: el régimen patriarcal.
“Es decir –agregó– contra las múltiples formas que se han inventado para que el odio nos termine ganando, aun cuando la leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género hayan hecho visibles y repudiables un montón de hechos que ocurrían todo el tiempo”.
“Queremos dialogar con el Estado”
El primer ejemplar de la revista tendrá, además, un informe sobre violencia institucional escrito por un militante de Diversidad, “lo que pasa en las comisarías, qué significa que te detengan por llevar una gorrita”, detalló Paoltroni. “Nosotros pensamos que los temas de diversidad no van apartados de la agenda política. La cuestión de género está atravesada por la cuestión de clase. No es lo mismo ser pobre, ser puto o ser trava, que no serlo”, remarcó.
Por otra parte, La Tetera incluirá un artículo sobre la nueva Subsecretaría de Diversidad Sexual en la provincia, creada por la actual gestión de gobierno y que estará a cargo de Esteban Paulón. “Es interesante que en términos políticos exista un área específica. Vamos a ver cómo funciona y con qué partida presupuestaria va a contar”, dijo Paoltroni, y aclaró que la nota “la escriben ellos. Va a ser una presentación, porque nosotros entendemos que es con el Estado con quien tenemos que dialogar”.
¿Qué son las teteras?
“En los setenta eran lugares ubicados en espacios públicos, para encuentros sexuales, pero también políticos en cierta forma, porque eran y siguen siendo espacios donde un puto o un trava, sin salir del closet, puede encontrarse con un otro o una otra, entre pares. También habrán salido historias de amor de las teteras”, contó el periodista y editor de la revista La Tetera, Martín Paoltroni, sobre el significado del nombre de la publicación, tema que ampliará en su contratapa Sandy Sánchez.
“La palabra teteras tiene una derivación del inglés, porque baño se dice toilet room, y la abreviatura sería «te room», como si en lugar de baños, fueran salas para tomar el té. Por eso teteras”, agregó sonriente, Paoltroni, tal vez por la astucia de la población trans para hacerse un lugar, desde la marginalidad y la clandestinidad, también desde el humor. “Sin embargo, no todo el mundo admite haber estado en una tetera. Y te digo más: es el lugar de lo grasa, de lo sucio, y nosotros venimos de ahí. ¿Pero quién está limpio? Yo creo que nadie, al menos en términos político ideológicos”, reflexionó por último.
