Foto: Andrés Macera.
Foto: Andrés Macera.

Carlos Alanis Junior, de familia boxística si las hay, viene de ganar el título Pascual Pérez de La Plata, y contó su experiencia en este medio. Además repasó sus inicios en el pugilismo.

Bien se podría afirmar que Carlos Alanis Junior lleva el boxeo en la sangre, casi por herencia. Es que desde su abuelo, pasando por su padre y hasta su hermano, tuvieron una historia arriba del ring. Su abuelo paterno, el pionero, llegó al profesionalismo; y su viejo (y hoy entrenador), alcanzó a tener un breve paso por el amateurismo. Y Aladino, el más conocido del clan, fue un gran noqueador. Ahora es el turno del más pequeño, que ya está exhibiendo sus primeras armas en el cuadrilátero. “Esto me gusta desde que tengo uso de razón”, confiesa Carlitos en un mano a mano con el eslabón, y cuenta: “Mi familia siempre estuvo metida en el boxeo. Desde chiquito me entrenaba y boludeaba. Y ya a los 5 ó 6 años empecé a entrenar más seriamente. Como amateur debuté a los 15, aunque a los 14 ya tenía la licencia pero no encontrábamos rival, por el peso que tenía”.

El joven de 17 años, que ya cuenta con 23 triunfos, 2 empates y 2 derrotas, recuerda su primera vez: “El debut fue contra un chico de Las Rosas, fue una pelea buenísima, gané ampliamente. Ahí empezó una gran carrera”, y destaca por sobre todas “la participación en el Campeonato Argentino del año pasado, que salí subcampeón, y la victoria de este sábado en La Plata, ambas fueron experiencias muy lindas”.

Se ajusta el cinturón

Foto: Andrés Macera.
Foto: Andrés Macera.

Las horas de entrenamiento a destajo y el trabajo de su padre y su hermano Fernando, tuvieron su premio la semana pasada cuando Alanis Junior se alzó con el título Pascual Pérez de La Plata, un torneo juvenil avalado por la Federación Argentina de Box (FAB), que reúne a cincuenta pugilistas de todo el país, además de algunos representantes uruguayos. “El nivel era bueno. Fue todo muy lindo, el cinturón que me dieron, la medalla, sentí mucha alegría”, admite el crédito local, y relata su estadía en la ciudad de las diagonales: “Viajé el mismo dia, bien temprano, estuve en un hotel, a la tarde fui al estadio para el pesaje y a las diez de la noche ya estaba peleando”.

En cuanto al desarrollo del certamen, que se disputó en el club platense Villa Raffo, Alanis tuvo los cruces más bravos en las instancias finales, donde enfrentó tanto en semis como en la final, a los representantes locales. “La semifinal la gané muy bien, fue una buena pelea. Y en la final, el rival (Agustín Corbalán) no quería presentar mucha pelea, pero los jueces fueron justos y notaron quién era el que verdaderamente quería ganar”. Así, las tarjetas favorecieron al rosarino que se sacó la espina que traía clavada del Campeonato Argentino Juvenil del pasado año.

Sobre ese torneo, que se disputó en Formosa, el joven boxeador guarda los mejores recuerdos a pesar de la derrota en la final. “Fue una experiencia bárbara porque pelee cuatro veces en cinco días, de las cuales gané tres y perdí la final que fue pareja, pero finalmente me quedé con el subcampeonato”, resalta, y cuenta: “Estaba muy tranquilo porque estaba confiado en el entrenamiento. Entrené dos meses al palo, doble turno todos los días y estaba muy concentrado”.

Pero lamenta lo ocurrido en la última instancia: “La final fue contra un chico de Santa Cruz. En el primer round me fisuraron una costilla y tuve que aguantar así los otros tres, lo pude hacer parado, pero estaba limitado”.

De todas maneras, en el mes de julio podría tener revancha nuevamente en territorio formoseño, escenario que nuevamente será sede del Argentino de box. “Ahora en mayo se hace un clasificatorio, así que nos estamos preparando para estar ahí otra vez”. Y cuenta que antes tendrá que “pelear contra cordobeses, y los ganadores entre los santafesinos y los cordobeses de cada categoría (yo estoy en 60 kilos) clasificarán al certamen” en el noreste argentino.

Un rincón familiar

Foto: Andrés Macera.
Foto: Andrés Macera.

El moderno gimnasio ubicado en Rueda al 2500 es como la segunda casa de los Alanis. Allí, en el Alanis Boxing Club, Carlitos Juniors se viene preparando para cumplir su gran sueño de alcanzar el profesionalismo. “Siempre existe la ansiedad, pero lo vamos llevando con paciencia y de a poco vamos a llegar”, aclara el boxeador, que cuenta que para comenzar a jugar en primera “tenés que tener como mínimo 30 ó 40 peleas y es desde los 19 años en adelante”.

El entrevistado, que en mayo cumplirá los 18, habla en plural sobre su futuro. En la frase “vamos a llegar”, reúne a toda una familia que está detrás de él, y con quien además de compartir el hogar, también se ve las caras a la hora de entrenar. “El hecho de entrenar con mi viejo y con mi hermano lo tomo muy bien, porque ellos son re compañeros conmigo, nos reímos y nos divertimos mucho en el gimnasio. No me presionan, ni mucho menos”, destaca.

Y aunque no es parte del equipo que integra el rincón, su otro hermano, Aladino, también sigue de cerca sus pasos. “Se vuelve loco, me aconseja, en mis peleas se pone como loco”, dice.

Es que Aladino Alanis –conocido en el ambiente como El Niño– es quizá quien más experiencia tiene en el deporte de los golpes. Antes de colgar los guantes por una lesión en su vista, conquistó los títulos Santafesino y Mundo hispano. “Cuando yo era chico y veía sus peleas me volvía loco. Las que hacía en Newell’s, son las que más recuerdo”. Y entre esas memorables, ubica en el primer puesto “la que peleó con el Lagarto Gómez, cuando ganó el título Mundo Hispano, que se cayeron dos o tres veces cada uno, y yo me volvía loco”.

Los mejores golpes

Foto: Andrés Macera.
Foto: Andrés Macera.

Carlos Alanis Juniors es hincha de Rosario Central, pero reconoce que “al fútbol no lo sigo mucho, no me llama la atención”. Sus mayores habilidades están desde la cintura para arriba, ya que con la redonda en los pies no se sabe defender. “No lo sé jugar, pero lo respeto como deporte”, admite.

Se define como un boxeador “contragolpeador”, y argumenta su principal característica: “Voy para atrás y contragolpeo en el defecto del otro. Pero cuando veo que soy más fuerte que el rival, me gusta ir para adelante también. Y fajar, je”.

A la hora de enumerar a sus referentes en esta disciplina, pone al supercampeón Floyd Mayweather como “el mejor de todos”. El estadounidense se retiró en septiembre pasado como invicto y ostentando títulos mundiales en cinco categorías distintas. “Lo seguía mucho, me gusta su boxeo, la defensa que tenía”. El chico, que recién está dando sus primeros pasos, también destaca al kazajo Gennadi Golovkin. “Es menos conocido, pero me gusta mucho como pelea”.

Entre los púgiles criollos, el Chino Marcos Maidana y Lucas Matthysse son sus preferidos, aunque ya estén fuera de actividad. “Ellos tenían mucho corazón cuando salian a pelear”, subraya, y cierra: “De los que pueden andar bien, me gusta Brian Castaño”.

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