
“Sólo te pido que se vuelvan a juntar”, cantan las huestes ricoteras desde la separación de Los Redondos, allá por principios de siglo. “A volver, a volver, vamos a volver”, canta el pueblo kirchnerista desde la salida de Cristina de la Rosada.
El Indio Solari, que se quedó con la gran masa de los seguidores de Patricio Rey, es hoy por hoy el único artista capaz de meter más de cien mil personas en un show pago. La ex presidenta es la única dirigente política capaz de convocar a una multitud incluso mayor a esa por el sólo hecho de asistir a un show mediático político judicial como lo fue la citación del pistolero magistrado Bonadio. Y no sólo que no se les pagó –como quisieron hacer creer los ultra anti K, que hasta le pusieron cifra a la movida militante: 500 pé per cápita– sino que cada uno de los miles y miles de argentinos y argentinas que coparon las inmediaciones de los tribunales de “Comodoro 3,14” se pagó el traslado de su bolsillo, ese que cada vez está más flaco. Porque esta vez ni siquiera hubo bondis gratis.
En la mayoría de los recitales del pelado cantante, más de la mitad del público no alcanza a ver su brillante calva más que en las enormes pantallas.
Hubo gente, varios de los integrantes de este semanario incluídos, que quedó a más de 200 metros del escenario en el que la Jefa, como la llaman sus fans, volvió a hablar después de cuatro interminables y dolorosos meses. No fueron pocos los que se avivaron de llevar auriculares para seguir el discurso de la morocha que hizo salir el sol después de más de una semana de lluvias, pero muchos no alcanzaron a oír casi nada de lo que dijo durante las casi dos horas en las que no necesitó leer ningún machete.
Dibujos de Rocambole y pedazos de canciones se multiplican hasta el infinito en cada presentación de Solari en vivo, tatuados en la piel o en la tela de banderas y remeras. Rostros y frases de Perón, Evita, Néstor y la propia Cristina, hacen lo propio cada vez que la ex presidenta se sube a las tablas. Y aunque esta vez los trapos se mojaron, se aguantaron igual.
En Gualeguaychú, hace un par de años, la lluvia y el barro fueron protagonistas excluyentes del concierto que Carlos Alberto brindó en esa localidad entrerriana. En la zona de Retiro, los paraguas se robaron la atención de todo aquel que estuvo u observe imágenes de esa movilización.
Después de cada misa del Indio, algunos medios dicen que hubo 100 mil personas y otros hablan de 80 ó 150. El día que volvió la Cris, se calculó entre 100 y 250 mil personas (teniendo en cuenta el recambio permanente a lo largo de toda la jornada), pero Clarín osó señalar que la Federal y “una fuente de tribunales” aseguraban que eran 12 mil.
Lo cierto es que los fundamentalistas del aire acondicionado cuentan las horas para volver a escuchar en vivo y en directo al ex cantante de los Redonditos. Y que un pueblo entero espera ansioso que vuelva a tocar Cristina.

Gabriel Fernández
20/04/2016 en 0:33
Lo curioso es que la Bestia pop que inspiro el tema era platense y tripero, como CFK
http://www.pagina12.com.ar/2001/01-06/01-06-17/pag35.htm