Cuando un cabello se va queda un espacio vacío.
Cuando un cabello se va queda un espacio vacío.

Cuando le pedimos a nuestro archivista fotográfico que buscara una foto de Ruggeri y el Diego juntos nos gritó “¡Es imposible!” al mejor estilo "Juan Carlos Pelotudo", el personaje de Capusotto, y cuando le pedimos que la truque se enojó en serio.

En eso estábamos cuando uno de los hijos del jefe (uno de los tantos hijos de uno de los tantos jefes, mejor dicho) se apareció con dos recortes de una revista en los que estaban el Cabezón y el Pelusa, en sendos avisos de un famoso tratamiento que le devuelve el cabello a aquellos que lo perdieron. Los dos abrazados, uno a la izquierda y otro a la derecha de un médico (o un extra con delantal), lo que nos facilitó exageradamente la tarea. Después fue cuestión de tijera y engrudo. Y un maldito escáner.

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