
El conjunto de Alfaro rescató un punto de La Paternal en un aburrido partido en el que las jugadas más claras llegaron sobre el final. En el primer minuto adicionado un cabezazo de Zelaya besó el poste y al siguiente Broun le sacó el gol a Pavlovich.
0 a 0. Dos bocas abiertas. Dos bostezos, escribió alguna vez el gran escritor uruguayo Eduardo Galeano en su célebre "Fútbol a sol y sombras". Y eso es justamente lo que ofrecieron Argentinos Junior y Central en uno d elos encuentros correspondientes a la decimoséptima fecha del Torneo Apertura.
No hubo goles pero tampoco buen fútbol. Ninguno de los dos pareció querer arriesgar demasiado en la primera mitad y gracias al orden y al pragmatismo, Central supo ser algo más que el bichito pero sin exigir en demasía al arquero local. Para destacar en esos primeros 45 minutos hay que buscar algun remate de Ezequiel González de larga distancia que controló bien Torrico, una clara chance en los pies de Caraglio tras pared con el propio Ezequiel y poco más.
En la segunda mitad las cosas no cambiaron casi nada y el empate empezó a seducir cada vez más a los dos. Más allá de los intentos de sus técnicos por buscar algo más que un punto, hechos que se reflejaron en los variantes netamente ofensivas que introdujeron ambos entrenadores, el encuentro se fue diluyendo hasta aburrir.
Sobre el final y cuando ya la historia parecía sellada, se sucedieron las dos jugadas más claras de todo el partido. Y una por bando. Cuando transcurría el primero de los tres minutos adicionados por el árbitro Faraoni (¿quién?), a la salida de un córner, el tucumano Emilio Zelaya que había ingresado algunos minutos atrás, metió un frentazo que se fue besando el poste de la valla local. Y en seguida, casi en la jugada siguiente y también originada en un tiro de esquina, apareció Nicolás Pavlovich, ex Newell’s y varias veces verdugo de los canallas, y en una posición inmejorable cabeceó en las narices de Broun que alcanzó a manotear por sobre el travesaño. Dos cabezazos que casi de disfrazan de gol pero que no alcanzaron a modificar el título. Dos bostezos.
