La alegría fue sólo brasilera.
La alegría fue sólo brasilera.

El Pincha se impuso en los noventa minutos por uno a cero y forzó la prórroga, pero el local logró empatar a través de Nilmar y se quedó con el trofeo que hasta aquí, ningún equipo brasileño había podido conquistar.

Era difícil, el Inter había ganado en La Plata jugando gran parte del encuentro de ida con un hombre menos por expulsión del argentino Guiñazú y esperaba tranquilo y agrandado a la vez, por el desquite en Porto Alegre. Pero Astrada aseguró que su equipo no estaba muerto ni mucho menos y que lograr la Copa no era una quimera.

Fue difícil porque el Inter salió decidido a llevarse por delante a la visita, que poco a poco fue atrincherándose en el fondo condenado a soportar los embates y cada tanto salir de contra. Y en una de esas el juez señaló falta cerca del área, Benítez lo ejecutó con precisión y Alayes, con un gran remate de volea pegó el grito sagrado en el momento justo.

Fue casi imposible, porque el Inter después de salir del descontrol y el nerviosismo que le generó ese baldazo de agua fría, volvió a acomodarse mejor en el terreno y en la prórroga aprovechó el desgaste hecho por su rival y acertó cuando ya todo parecía indicar que los penales era la única alternativa válida para definir al campeón de la Copa. Nilmar entre un mar de piernas, se las ingenió para vencer a Andujar y marcar el empate que significaba el título, por primera vez para un equipo brasileño, de la Copa Sudamericana.
 

Comentarios
Más notas relacionadas
Más por Admin
Más en Deportes
Comentarios cerrados

Sugerencia

El Gobierno defendió la presencia de Aldo Rico en el desfile en Tucumán

“Lo de los Carapintadas es cosa vieja, no creo que haya puesto en jaque a la democracia”, …