El juez que falló se habría colgado de la luz.
El juez que falló se habría colgado de la luz.

A 24 horas del sobreseimiento de De la Rúa en la causa por el asesinato de cinco personas durante la represión de diciembre de 2001, la Justicia de Santa Fe archivó una causa que debía investigar al ex gobernador Carlos Reutemann por su responsabilidad política en aquellos trágicos hechos.

El aspecto que le agrega mayor dramatismo a la noticia es que el magistrado que impartió el archivado del proceso está siendo investigado por estar presuntamente enganchado ilegalmente al tendido de energía eléctrica desde su propio domicilio.
 

Un día después de que Bonadío sobreseyera al ex presidente Fernando de la Rúa, la Justicia de Santa Fe archivó, por enésima vez, una causa que debía investigar al ex gobernador Carlos Alberto Reutemann y funcionarios de su gabinete, precisamente por su responsabilidad política durante aquellos trágicos hechos.

Ya la semana que pasó la Fiscalía Nº 2, a cargo de Norberto Nisnevich, había descartado la reapertura de la causa (que ya había sido archivada) para que se investigue a los mencionados ex funcionarios por su responsabilidad política durante los hechos de 2001 y si estaban incursos en los presuntos delitos de homicidio culposo, incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad.

Voceros de los tribunales provinciales revelaron este martes que el juez de instrucción Rubén Saurín –quien fue denunciado por colgarse de la luz desde su domicilio personal– tomó la decisión de archivar la causa en la que se investigaba al entonces gobernador Reutemann; al ex ministro de Gobierno, Lorenzo Domínguez, y al ex subsecretario de Seguridad Pública, Enrique Álvarez.

Ese pedido de reapertura de la causa, luego desestimada, había surgido de la denuncia presentada por Mario Pilo, un abogado santafesino.

Según las fuentes tribunalicias, el juez Saurín firmó la resolución por la cual archiva la causa el pasado 30 de marzo, y uno de los argumentos usados por el magistrado fue que “no existen elementos que incriminen a los tres imputados y que si existió un actuar imprudente para resguardar los bienes y las personas, eso no puede ser achacado a la cabeza del Poder Ejecutivo”.

Durante los días 19 y 20 de diciembre de 2001 la represión policial asesinó a siete personas en Rosario, aunque pocos recuerdan hoy sus nombres: Graciela Acosta, Yanina García, Pocho Lepratti, Walter Campos, Ricardo Villalba, Rubén Pereyra y Juan Delgado cayeron bajo las postas de plomo de la policía que conducía el entonces gobernador Carlos Reutemann.

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