La Lepra volvió a ganar después de 9 partidos ante River y en la antesala del clásico. Formica destrabó un encuentro que de tan malo debió terminar 0 a 0. Los hinchas rojinegros se cansaron de insultar a Fabbiani y a Usandizaga.
Newell’s y River volvieron a demostrar que el fútbol argentino está atravesando uno de los peores momentos de su historia. En un estadio repleto brindaron un espectáculo paupérrimo y, como finalmente ocurrió, solamente un gol de otro planeta podía romper el cero y regalarle una sonrisa a alguna de las dos parcialidades.
Sensini, que necesitaba de esta victoria para romper la racha negativa y para darle una bocanada de oxigeno a su continuidad como entrenador del conjunto rojinegro, dispuso un planteo tan amarrete que en el primer tiempo la lepra no inquietó jamás al arquero millonario Vega.
En la vereda de enfrente, Gorosito puso lo mejor que tiene el peor River que se recuerde en los últimos tiempos, pero al menos, de la mano del enano Buonanotte, se las ingenió para tener un par de buenas ocasiones de gol. Entre las manos de Peratta, la experiencia de Schiavi y la mala puntería de los delanteros visitantes, se encargaron de cerrar el arco leproso y evitar lo que quizá hubiese sido una ventaja difícil de remontar.
Abrió la boquita
Evidentemente la charla técnica de Roberto Sensini en el entretiempo caló hondo en sus dirigidos porque en la segunda mitad, aunque salieron los mismos once, la actitud del equipo fue diametralmente opuesta. La lepra salió decidida a llevarse por delante a River y, pese a carecer de demasiadas ideas, comenzó a controlar el trámite y a acercarse al arco defendido por Vega.
Pero la sensación general era que, salvo un milagro, el cero a cero era inamovible. Y el milagro lo hizo Formica. El enganche leproso, el único que, aún en cuenta gotas, intenta romper los moldes impuestos por el resultadista fútbol argentino de los tiempos que corren, demostró que se puede. El pibe metió un verdadero golazo y provocó la explosión del Coloso que volvió a vestirse de fiesta para esperar el partido del año, el clásico ante el rival de toda la vida.
La Lepra rompió la racha en el momento en que más lo necesitaba, le ganó a un grande del fútbol argentino y posibilitó que su pueblo volviese a festejar y a enrojecer las gargantas al grito de “el domingo cueste lo que cueste…”.
Síntesis
Newell’s 1: Sebastián Peratta, Nicolás Spolli, Rolando Schiavi, Juan Manuel Insaurralde, Iván Pillad; Lucas Bernardi, Hernán Bernardillo, Leonel Vangioni;
Mauro Formica, Mauricio Sperdutti, Leandro Arman. DT: Roberto Sensini
River 0: Daniel Vega; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Nicolás Sánchez, Cristian Villagra, Nicolás Domingo, Oscar Ahumada, Mauro Díaz, Diego Buonanotte, Cristian Fabián, Radamel Falcao García. DT: Néstor Gorosito
Gol: (ST) 37m. Mauro Formica (NOB)
Cambios: (ST) 15m. Santiago Salcedo por Mauricio Sperdutti (NOB), 17m. Marcelo Gallardo por Mauro Díaz (RP), 25m. Diego Barrado por Nicolás Domingo (RP), 28m. Mauro Rosales por Diego Buonanotte (RP), 29m. Pablo Pérez por Lucas Bernardi (NOB), 38m. L. Quiroga por Leandro Armani (NOB).
Amonestados: Nicolás Domingo (RP), Diego Buonanotte (RP), Leonel Vangioni (NOB), Rolando Schiavi (NOB), Gustavo Cabral (RP), Hernán Bernardello (NOB)
Arbitro: Federico Beligoy (Mal)
Cancha: Coloso del Parque
Apostillas desde el Coloso
Bronca golda. El regreso de Cristian Fabbiani al Parque era uno de los condimentos extras que tenía en la previa el choque entre leprosos y millonarios. Es que el Ogro, que llegó a convertirse en ídolo durante su corta estadía en Rosario, después terminó vistiéndose de villano cuando se cansó de pedir que lo transfiriesen River y, para colmo, reclamándole a la flamante dirigencia, una deuda contraída con la anterior y por la cual jamás había emitido queja alguna. Y los hinchas, seres que dificilmente pierdan la memoria, apenas saltó al campo de juego el delantero más gordo del mundo, lo aturdieron con aquello de "Fabbiani, hijo de p…"
Cabeza dura. Otro que no pasó desapercibido por el Coloso fue el presidente de Central que, con su decisión de reducir a la mitad la cantidad de entradas que le otorgará a la parcialidad rojinegra en el clásico, se ganó el odio de media ciudad. "UsandiSINA cagón" rezaban los miles de panfletos arrojados, haciendo un juego de palabras con el apellido del titular canalla y el mote que padecen los hinchas auriazules desde aquel incidente con los parlantes: ‘Sin aliento’. Y "Basco cagón, todavía no estás en la ‘B’… pueden ir visitantes" fue la manera más ingeniosa que encontraron los leprosos para demostrar su fastidio en forma de bandera.
