Que el estudiante rosarino que está promoviendo un acto en el Monumento contra la ley de medios se apellide Micheletti, igual que el presidente golpista de Honduras, es una casualidad que ilustra. En uno y otro parecen anidar posturas emparentadas por un espíritu de tolerancia cero hacia el que piensa diferente. Del a esta altura tristemente famoso Micheletti grande, el que encabeza el golpe en Honduras, no hace falta abundar. El Micheletti pichón, en cambio, recién empieza a asomar en grandes medios locales cuyos patrones guerrean sin descanso contra la nueva ley.
Aunque suena a cachorro, el Micheletti de acá ya farfulla de corrido eso de que los Kirchner son algo así como una encarnación del autoritarismo demoníaco y entonces adscribe a la teoría de que la ley de medios no es más que otro instrumento de Lucifer y señora para extender su imperio del mal. Y punto.
Así es que, por ejemplo, Micheletti boy dijo que él está “de acuerdo” con que las organizaciones sociales puedan acceder a frecuencias de radio y televisión –tal como establece el proyecto de nueva ley– pero siempre y cuando no se trate de “los piqueteros de D’Elía, que es un grupo político afín al gobierno”. Ergo, ser afín al gobierno implica algo así como una categoría distinta de pertenencia a la sociedad que impediría, por caso, acceder a un medio de comunicación. De este modo, si de Gorilettis hablamos, el pequeñín emula bien al grandulón y hasta tal vez lo supere cuando crezca.
En cuanto al acto en el Monumento, está previsto para este martes a las 18.30 y, según se adelantó, ya está confirmado como orador Jack Benoliel, que no es un Jack con lindas sorpresitas como los chocolatines.
Según informó este lunes La Capital, el acto local coincidirá con otro que se realizará en Buenos Aires. Allá el que anda metido es el rabino Sergio Bergman, el que fuera ladero de Blumberg y lanzara aquello de cambiar la letra del himno nacional gritando “seguridad” en vez de “libertad”.
