
El jueves pasado murió a los 83 años Juan Carlos Pinocho Mareco, una de las viejas figuras de la radio que supo adaptarse a la aparición de la TV en blanco y negro, y llegó a ser uno de sus conductores más populares. En tanto, este sábado murió en España el cantante Luis Aguilé, de 73, quien supo ser una estrella en Cuba antes de la Revolución.
Aguilé tenía de 73 años y se había radicado en España hace varios años. Estaba internado en Madrid a raíz de un cáncer. El artista se encontraba trabajando en una Zarzuela que iba a presentar. El cantante y compositor, que popularizó canciones como Cuando salí de Cuba, Juanita Banana o Es una lata el trabajar tenía 73 años. Aguilé se mantenía unido al mundo del espectáculo y preparaba el estreno de una Zarzuela, consignó el diario español El País.
Nacido en 1936 en Buenos Aires como Luis María Aguilera Picca, comenzó su carrera en los años ´50. Se estableció en España en 1963 luego de un paso estelar por Cuba. Grabó más de 800 canciones, la mitad de ellas de su autoría. También compuso canciones para niños y publicó varios libros.
Adiós a Pinocho
Por otro lado, el jueves pasado murió el uruguayo Juan Carlos Mareco. El prestigioso conductor nacido en Carmelo en 1926.
"Peronista de pura cepa", como se definía, en 1974 fue designado interventor de Canal 9, puesto en el que estuvo tres meses. Después estuvo prohibido durante la dictadura militar.
"Entre el premio y el amor, me quedo con el amor, siempre", elegía el tipo que pudo cumplir su propio sueño de pibe.
Condujo programas como El Show de Pinocho, Gran Hotel Panamá y La noche con amigos, pero su papel más recordado es el que le hizo llegar al corazón de los niños dándole su voz al querido Topo Gigio.
También tuvo una destacada participación en la pantalla grande como actor. Su primera aparición fue en el film uruguayo Detective a contramano (1949) de Adolfo Fabregat, luego vendrían diez películas más entre las que se destacaron El patio de la morocha (1951) y La cigarra está que arde (1967) de Lucas Demare.
Pinocho, tal era el seudónimo que el humorista uruguayo Wimpi le puso desde joven para que pueda trabajar en radio en secreto sin temer por los reproches de su familia, tuvo una intensa participación en programas muy escuchados en nuestro país como Kenia Sharp Club y Cordialmente. También se destacó como compositor musical: A una novia, es quizás la canción suya que más se destacó en el ambiente folklórico. También incursionó en otros géneros, como cantante de la Jazz Casino Orquesta dirigida por Tito Alberti con la cual grabó dos álbumes.
