La cooperativa Centro de Comercio Solidario cerró este domingo el año con un encuentro de sus productores que incluyen a representantes de diez provincias, con la mira en la exportación de sus productos a Europa, en especial la miel.

El encuentro de contó con la presencia del ecuatoriano Rubén Tapia, director ejecutivo de la Relacc (Red LatinoAmericana de Comercialización Comunitaria). Uno de los grandes avances para los productores fue la certificación internacional FLO (Fairtrade Labelling Organizations) para la comercialización de miel que les abrió la puerta a la exportación a Europa.

“Este sello certifica que trabajamos de manera democrática, con métodos y registros transparentes de las cuentas (garantizando la justa distribución de los beneficios), que nos ocupamos de establecer modos de producción que cuiden la tierra y el ambiente, que garantizamos la equidad de género y la no existencia de trabajo infantil entre nuestros asociados”, explicó Luis Martínez, presidente de la cooperativa.

“Esto nos ha abierto la posibilidad de exportar a Europa, nos garantiza precios y condiciones de desarrollo a largo plazo a las cooperativas con un sobreprecio adicional a la miel que no va directamente al productor sino al desarrollo de más producciones para mejorarlas. Se nos abre una potencialidad muy grande y sumamos además más capacitación y formación técnica”, añadió.

“Trabajamos alimentos, artesanías, muebles de algarrobo, el segmento de miel, como principal segmento de exportación”, destacó. Con la certificación ya obtenida, los productores se aprestan a enviar a Alemania 30 toneladas de miel.

La sede del Centro de Comercio Solidario tiene su sede en Rosario pero los productores que la integran son de diez provincias argentinas, y la provincia de Santa Fe representa el 30 por ciento.

“En general la producción tiene distintos niveles y se trabaja por venta directa y telefónica; también vendemos a empresas, hacemos acuerdos con sindicatos, evitando la mayor parte de la intermediarios. Hay artesanos, productores de conserva de cuyo, carpinteros, artesanales en cuero, madera y metal; cestería, artesanías indígenas y algo de indumentaria, además de la producción de alimentos se suma la gente que trabaja en la venta y distribución, las organizaciones sociales que también venden nuestros productos y los comerciantes, como por ejemplo la Cadena del Centro que nuclea a almaceneros de Rosario, vinculando cerca de 100 puntos de venta”, contó Martínez.

“Somos casi 100 socios pero entre ellos hay quienes representan a organizaciones, ya que nuestra cooperativa lo permite, por lo que en total se suman un total de 500 familias que intervienen en este tipo de producción asociada”, detalló el emprendedor.

El sistema del Comercio Justo, se desarrolló con los fines de lograr precios y condiciones justas de comercialización para los agricultores, sobre todo del sur del mundo, como también provocar mejoras en el cuidado del ambiente y el desarrollo de sus comunidades de origen.

La sede en donde se exponen los productos del Comercio Solidario es el local Minka (en quechua, la práctica ancestral del trabajo en comunidad) ubicado en San Juan 4085. En sus más de 200 metros cuadrados de exposición puede encontrarse tanto muebles de algarrobo, como producciones de artesanos, alimentos campesinos de distintas partes del país como dulces, conservas, yerba mate, vinos y licores, miel, y panificados. 

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